La cancha no es la información (por ahora)

(Especie de memoria de práctica)

Está claro que el tema digital se viene con fuerza. Aunque la crisis no pegó en Chile al igual que en el resto del mundo, donde los diarios se vieron obligados a ponerle más atención a su extensión digital, ya hay signos aquí de que la cosa comienza a armarse.

Los medios se alarmaron cuando escucharon a Arthur Sulzberger del New York Times decir que su diario dejará de imprimirse “algún día”. Puede que no sea tan así y que el papel quede para unos pocos, como un privilegio, pero un periodista ya debería tener más o menos claro que lo que vende una empresa informativa no es un diario sino que la información que trae. Ahí hay palos para la gente de los centros de prensa de la televisión chilena, por ejemplo, que no ha querido o no ha podido entrar a competir con los que la llevan en internet: los diarios y las radios.

Lo definitorio

Pero ante arenas tan movedizas, hay cosas que van a ser definitorias. La cancha ha dejado de ser la información, el reportaje, la exclusiva, y ha pasado a tener más que ver con el envoltorio, la plataforma. Quizás ese sea uno de los puntos más importantes. Por supuesto, esto tienes consecuencias graves no sólo para los medios sino que para todo el rollo del “cuarto poder”: cada vez los reportajes de investigación se hacen más caros porque traen menos plata de vuelta.

Podemos considerarlos nuestros amigos o enemigos, pero no ignorarlos.

Antes, un diario podía guardarse una exclusiva y “golpear” a la mañana siguiente en el kiosko con su información, haciendo que los suscritos a la competencia sientan cierto disgusto de no haber optado por el otro. El concepto de golpear se relativiza cuando en tres minutos más aparecerá la misma información en otro sitio web, puede que mencionando a la fuente original pero quitándole todo el valor por el golpe.

Sin embargo, la idea de la cancha fuera de la información tiene también un lado positivo: es en la creatividad en donde se juega casi todo. Si un medio como el Huffington Post logró llegar donde está, después del New York Times en visitas de EE.UU., tiene más que ver con la mente de un(a) creativo(a) que con un trabajo de reporteo riguroso.

Porque el lenguaje de las notas -la mayoría de ellas de agencias o, simplemente de otros sitios web- es igual en casi todos los medios, al final te quedas luchando en una cancha ajena al reporteo y más cercana al márketing y la ingeniería. Por eso algunos dicen que hoy en día las noticias son un “commodity”.

La verdadera cancha

El márketing, por un lado, permite pensar en el “envoltorio” de la noticia, desde cómo llega a ella el lector, cómo lo atrapamos para que siga viendo nuestro medio y cómo lo retenemos para que regrese. Un ejemplo concreto es preguntarse qué hacer con todos esos lectores que llegan de las redes sociales y desembarcan en una noticia que encontró por casualidad compartida con un amigo. De hecho, Facebook es la cuarta manera más popular de llegar a las noticias en EE.UU. ¿Cómo hacer que esa experiencia se transforme en algo más que quedar náufrago en una isla informativa y motivarlo a seguir leyendo o volver?

¿Tiene eso que ver con la información misma? Poco.

Uno de los revolucionarios de la información, Julian Assange, el creador de WikiLeaks.com. Adivinen: no sólo es periodista, sino que también programador, físico y matemático. Cuando chico pertenecía a un grupo de hackers.

La ingeniería es importante porque el “envoltorio” tiene que ser desarrollado por alguien. Sobre todo porque internet cambia de manera abrupta -el gran ejemplo es Facebook-, un programador que sigue trabajando a pedido, desinteresado, sirve poco a la hora de innovar.

Además, trabajar en una empresa informativa significa también tener que estar preparado para la velocidad. Un grupo de desarrollo demasiado alejado de la redacción sirve de poco o nada. Si el futuro está en las aplicaciones como dice Chris Anderson, la importancia de los programadores será aún mayor. Imaginemos que queremos “romperla” en el rescate de los mineros y se nos ocurre hacer una aplicación-juego que nos permita conocer sus historias. ¿Cuánto demorará desarrollo en crear la aplicación? ¿Cuánto tiempo falta para que la noticia pierda su frescura?

Ariana Huffington, otra grande que se las mandó creando un diario con espíritu bloguero.

Estoy claro que no hablo de nada nuevo. Al menos aquí en Chile existen grandes pensadores del tema como Andrés Azócar y Eduardo Arriagada, pero no pareciera ser un tema importante para los periodistas. Y no lo digo sólo por el pensar desde el punto de vista del desarrollo, sino que de todos los ámbitos.

Una vez discutíamos con @camimz y @matterlandsen qué le faltaba a la Facultad. Enganchamos con lo digital y dijimos un par de cursos sobre el tema, pero en realidad no es eso. En realidad, es reflejar la preocupación dentro de lo que ya existe: en los cursos de ética, de política y de arte, por nombrar algunos temas. De todo. Por ejemplo, cuestionarnos por qué seguimos preguntándole cosas a los políticos si el “mandato” de representar a los ciudadanos se justificaba de manera simple en un modelo de medios concentrado como obligaban los formatos hasta antes de internet.

2 comentarios en “La cancha no es la información (por ahora)

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