Cuando hasta mi refrigerador sea social

En abril, después de probar su iPad, Jeff Jarvis lo devolvió a Apple. Incluso grabó un video mostrando su “reboxing”.

¿La razón? Escribió en su blog:

El iPad es retrógrado. Intenta transformarno en audiencia nuevamente. Por eso las empresas de medios y los avisadores lo han recibido de manera tan ferviente, a lo mejor piensan que nos regresan a los buenos tiempos cuando nosotros sólo consumíamos, no creábamos, cuando ellos controlaban nuestra experiencia de medios y modelos de negocios.

Creo que tiene razón en criticar la falta de participación.

En lo que se equivoca es que en realidad no es a Apple a quien debía alegarle, sino que a los que hoy piensan las App.

¿Cómo te prohibe el iPad crear aplicaciones participativas y sociales? ¿En qué parte dice: “no hecho para prosumidores”?

La culpa no es de Apple, sino que de los desarrolladores. Incluso la aplicación del Huffington Post no incluye su sistema de Social News: un verdadero retroceso.

Todo será social

Por otro lado, leo una entrevista a Mike Walsh (a la cual no tengo ni idea de cómo llegué) en la que asegura que “en el futuro, ya ni hablaremos de redes sociales. Porque todo será social”, lo que hace mucho sentido.

En el futuro, todo será social. Todo será lo que es hoy más una red social. Los diarios serán los diarios y una red social. Los refrigeradores serán refrigeradores y una red social, con un sistema operativo con aplicaciones que me permitan compartir, por ejemplo, una nueva compra.

En el futuro, dirán: "Y así partió todo. Con una cajita de Facebook en el New York Times que decía Latest in my network".

Hay que mirar News Social del Huffington Post. O la tímida inclusión de Facebook en el New York Times y sus planes para crear su propia red social News Me. O la el “juego social” de CBS.

Podemos discutir cuál será nuestra relación con Facebook o Twitter, qué tan abierta o cerrada será la red, pero, en la práctica, el medio que se excluya de lo social terminará transformándose en una isla solitaria a la que nadie querrá entrar porque, simplemente, parecerá abandonada.

Hace poco también leí una presentación de @ritalin, director general creativo en MRM Worldwide, en el que explicaba que “lo digital” y “lo social” no son un nuevo canal que pueda, por ejemplo, competir con la televisión o las revistas, sino que una característica que compartirán todos los otros canales.

Perfectamente podríamos intercambiar el concepto de “canal” por fases de elaboración de un producto periodístico (nota de televisión, reportaje escrito, entrevista radial): el reporteo, el contacto de fuentes, el chequeo de datos y todos serán también sociales, así como su lectura y posterior difusión.

Hace muchos años tengo instalada una pequeña aplicación en mi computador de Last.fm que me registra todas las canciones que escucho y las muestra en mi perfil. No tengo muy claro por qué me gusta mostrar lo que escucho, quizás porque si el resto lo hiciera yo podría aprovecharme de ellos y conocer grupos nuevos. También llevo un buen tiempo registrando mis corridas con Nike+ y que también pueden visualizarse en mi perfil de esa red.

Hace poco también leía una noticia en la que anunciaban una tecnología que permitía actualizar los “status” de diferentes órganos del cuerpo. ¿Por qué no? ¿Cuánto ganaremos preguntándonos si nos gusta o no? La gente está compartiendo su vida y, nos guste o no, si no participamos de eso otro ofrecerá lo mismo que estamos ofreciendo hoy más el factor social.

A Wenceslao Casares no le interesa "estar de acuerdo" con compartir información. Lo que quiere es entender por qué la gente lo hace y saber sacarle frutos.

Cita de Wenceslao Casares en una entrevista a la Qué Pasa:

La semana pasada, en Silicon Valley, fui a una charla de una empresa que hace lo siguiente: vos te suscribís gratis y los tipos twittean cada vez que alguien que está suscrito usa su tarjeta de crédito. A mí me parece lo más contraintuitivo del mundo. Yo no lo haría (…) Pero me llamó la atención que gente quisiera hacerlo, eso sí. Y esa empresa se está beneficiando de un deseo generacional o de un cierto tipo de gente, más bien joven, que desea estar al tanto de quién gastó, cuánto y dónde están usando tal o cual tarjeta de crédito.

Por eso Jeff Jarvis devolvió su iPad. Por eso todos los medios comienzan a “rendirse” y a experimentar con lo social.

Lo más triste de todo es que, aunque no “sociabilices” tu medio, alguien sí lo hará. Y como la información se puede encontrar hoy de forma tan fácil y ordenada, el trabajo que tú crees que realizas mejor que el resto se irá a la basura.

Todo esto es algo que vengo pensando desde hace mucho tiempo. Personalmente, siempre he preferido utilizar algo que me permita compartirlo y guardarlo, una especie de fanatismo por comentarlo todo y tranformar lo que hago en una estadística: ¿cuántas veces he escuchado este grupo? ¿cuál es mi velocidad promedio? No sé por qué uso Foursquare. Día a día me registro a los lugares a los que voy sin una buena razón y le regalo la información a un emprendedor gringo que se beneficia de ello. El problema es que no me importa.

El mismo Jeff Jarvis fue criticado cuando publicó en su blog que tenía cáncer a la próstata. Como dijo en su entrevista a El País:

Internet es sociedad, un espacio donde nos conectamos con los demás; con información, con acciones, con transacciones. Hay gente buena, gente mala, gente inteligente, gente estúpida. Internet es vida, la vida es desordenada, y así es Internet, desordenado.

2 comentarios en “Cuando hasta mi refrigerador sea social

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