Leer las noticias en el trabajo y sus consecuencias

Antes, cuando la gente leía diarios impresos, escuchaba radio o veía televisión, la gente lo hacía en sus casas o en el trayecto de su casa a la oficina. Hoy día, en cambio, la gente que lee noticias en línea lo hace en su mayoría desde el trabajo.

El estudio de Pablo Boczkowski se trata justamente de analizar las consecuencias de lo anterior. Aquí un video subido por Nieman Journalism Lab.

Pablo Boczkowski, Northwestern University, on online news consumption in the workplace from Nieman Journalism Lab on Vimeo.

Entre sus conclusiones se encuentran:

  • Leer las noticias desde el trabajo modifica las noticias, la clase de noticias que leemos, la gente con la cual conversamos sobre la actualidad.
  • La lectura de cada medio se hace de manera rutinaria, visitando el home y luego haciendo click en pocas noticias. Las visitas se concentran en temas más específicos. Las conversaciones, dice el profesor, pasan a ser del tipo “Oh, hay un incendio en tal lugar, oh, ¿viste los resultados de tal encuesta de tal tipo de competencia?”. “La gente entra, está unos 15 a 20 segundos, quizás un minuto -a lo mejor miran el primer párrafo de la noticia, y después dejan el sitio”.
  • Es sabido, dice, que de lo que conversamos explica en parte la clase de noticias que leemos. En las oficinas no se tiende a hablar mucho de temas como la política o cualquier otro que pueda generar conflicto. Esto motiva mayor atención en la sección de deportes o espectáculos, por ejemplo.
  • La gente que lee las noticias en la oficina tienda a vincular el concepto de leer noticias con el trabajo, por lo que son menos proclives a leer noticias los fines de semana.

Sobre este tema y otros más trata el libro News at Work: Imitation in an Age of Information Abundance. No lo he leído pero, al menos por lo que cuentan en el post que comenté de NJL, imagino que debe valer la pena.

Todo será social: Pagos y face recognition

Después de leer alrededor de 500 artículos para ponerme al día, hubo dos aplicaciones (sitios, servicios, redes) que me llamaron especialmente la atención y que está en línea con la idea de “cuando hasta mi refrigerador sea social“.

1. Viewdle: Reconocimiento facial y todo lo que eso significa

Imagina que estás en una fiesta y conoces a muy poca gente o a nadie. De pronto sacas tu celular y, con sólo apuntar las caras de las personas, puedes ver sus últimas actualizaciones en Facebook y Twitter, las canciones que ha escuchado en Last.fm, los programas de televisión y películas que ha visto en Miso o los libros que ha leído en GoodReads.

Esa es la propuesta de Viewdle, que comenzó como un software de reconocimiento de fotos para poder taguearlas automáticamente antes de ser subidas a Facebook, por ejemplo, pero que con el correr del tiempo fueron advirtiendo el potencial de la herramienta y comenzaron a pensar el futuro. Porque no se trata de una nueva red social, sino que de otra forma de visualizarlas, de darles otra utilidad. En resumen: reconocimiento facial + redes sociales + realidad aumentada.

RedWriteWeb lo vende como el “creepy, super cool future of smartphones & social networks“: asusta, pero es imposible no imaginar el éxito que podría tener una herramienta como esta.

2. Pagos sociales con Dwolla

Dwolla es una especie de PayPal pero con dos características. La que no nos importa se trata de que cobra sólo 25 centavos por transacción, y la que nos importa es su integración con Twitter.

Hasta unos meses pensaba que Square causaría una revolución, pero la propuesta de Dwolla es mejor porque elimina el concepto de tarjetas de crédito y permite traspasar dinero a través de las redes sociales.

Álex de la Iglesia habla del futuro del cine… y de los medios

Ok, no es nada del otro mundo. Lo más probable es que lo supiéramos desde antes, pero es interesante el discurso del presidente de la Academia de Cine Español. Basta cambiar cine por medios y todo calza perfecto.

Algunas citas:

  • “Hace 25 años, quienes se dedicaban a nuestro oficio jamás hubieran imaginado que algo llamado internet revolucionaría el cine de esta forma y que se vieran o no nuestras películas no iba a ser sólo cuestión de llevar al público a las salas”.
  • “Ese público que hemos perdido no va al cine porque está delante de una pantalla de ordenador”.
  • “No tenemos miedo a internet, porque internet es, precisamente, la salvación de nuestro cine”.
  • “Sólo ganaremos al futuro si somos nosotros los que cambiamos, los que innovamos, adelantándonos con propuestas imaginativas, creativas, aportando un nuevo modelo de mercado que tenga en cuenta a todos los implicados: autores, productores, exhibidores, páginas web, servidores y usuarios”.