¿Qué puede aprender Copesa de Betazeta?

Ayer el conglomerado de medios Copesa compró el 20% de Betazeta por US$3 millones. El modelo fue la inversión de capital más compra de acciones. BetaZeta consiste en una agrupación de blogs cuyo modelo de negocio se basa en el avisaje a través de su red de sitios de nicho.

Dentro de los “expertos digitales” chilenos probablemente Leo Prieto, uno de los fundadores de BetaZeta, sea de los más admirados. No cualquiera tiene la visión estratégica de transformar iniciativas blogueras en verdaderos éxitos comerciales gracias a la gran afluencia de tráfico.

En la otra vereda, los medios que no nacieron en internet siguen ofreciendo un espectáculo triste en Chile. Como leí por ahí a propósito de esto mismo, “Cuando se producen cambios disruptivos (…) los grandes son lentos en reaccionar (…) Muchos no sobreviven, fundamentalmente por deficiente ejecución del modelo de negocio. De las que sí lo hacen algunas acaban siendo adquiridas por los grandes que reaccionan y pocas, muy pocas, entran en solitario a formar parte de las grandes empresas de su sector”.

1. Pensar globalmente

Sólo el 45% de la audiencia de Betazeta está en Chile. FayerWayer (de BetaZeta) es uno de los blogs de tecnología mejor posesionados en España. BetaZeta, además, tiene oficina en Chile y España y piensa abrir otra en México.

Los medios “tradicionales”, en cambio, siguen pensando en Chile. ¿Por qué biut.cl (de Copesa) usa el .cl y no el .com como zancada.com o belelu.com, siendo que todos son de mujeres?

Archdaily, otro emprendimiento chileno que ha captado audiencias globales

Otro ejemplo de este fenómeno es el de Plataforma Urbana y Plataforma Arquitectura. Imagino que el éxito en tráfico debió haber sido a nivel global ya que incluso los creadores abrieron ArchDaily, en inglés, actualmente el blog de arquitectura más visitado en el mundo.

Por supuesto, si lo que más ofreces son noticias entonces tendrás que mantener tu vocación local, pero eso no quiere decir que no puedas apuntar también al mundo con una espectacular edición global como la de El País.

2. Formar comunidad

Otra cualidad de BetaZeta es su conocimiento de cómo formar comunidades. El principal atractivo de las comunidades (reflejadas principalmente en los comentarios de los artículos y redes sociales) es la capacidad de enganche y lealtad de las audiencias. En el caso de las redes sociales (donde Copesa no ha logrado despegar ninguno de sus productos) te permite jugar en una cancha nueva: así como Google hasta hace algunos años, estoy seguro que los medios irán invirtiendo cada vez más en aparecer en la línea de tiempo de las cuentas de Facebook, Twitter o la red que sea de los lectores.

Los medios chilenos se han quedado bastante atrás, a excepción del gran “monstruo” de Bio Bio, cuya proporción de visitas proviniente de redes sociales puede llegar hasta un 35% como Bío Bío.

3. Avisar en “el otro espacio”

Así explica AdXion, de El Mercurio, su modelo de negocios.

En internet la audiencia está menos concentrada que en los otros medios. Al tener menos barreras de entrada y permitir que cualquiera genere su contenido no se produce la “falta de oferta” que tiene un televidente. Enciendes el televisor y no puedes salir de los 10 canales que te ofrece la señal abierta. Incluso con los medios impresos ocurre algo parecido por la inversión que significa imprimir y distribuir.

En internet, en cambio, la audiencia está dispersa, y una noticia la puedo leer en La Tercera o en un blog que la haya replicado a su gusto. La pregunta es: ¿qué hacer ante esa caída de la audiencia y la aparición de muchos sitios pequeños que ofrecen espacio para avisos? Es como lo que ocurrió cuando el dueño de una radio decidió comprar un canal de televisión: ofrecer también el bien sustituto.

BetaZeta es también una potente red de avisaje de ese mundo disgregado y de contenido específico. Así es como gana plata.

Otro modelo es el de El Mercurio con AdXion, una red en la cual intentan recoger todos los sitios del conglomerado más otros menos audiencia para actuar cono intermediario entre los que ofrecen el contenido y los anunciantes.

El más típico y el primero, sin embargo, fue Google Adsense, a través del cual cualquier dueño de un sitio puede ofrecer su espacio y cobrar según cantidad de clicks.

Copesa todavía no estaba en la cancha del avisaje online, y con la adquisición de BetaZeta va a recorrer un trecho largo sin ningún esfuerzo.

Estudio: Por qué compartimos y cómo lo aplicamos a las noticias

Este estudio del New York Times busca explicar por qué compartimos. Basándo en las conclusiones y pensando en las noticias, hago algunos apuntes:

  • El 85% de las personas dice que leer la respuesta de otros los ayuda a entender y procesar la información. Hablando en términos prácticos, una nota no termina en el último punto que haya escrito el periodista sino que en los comentarios o incluso en la repercusión en las redes sociales. Me acuerdo de una amiga que una vez me comentó que a veces se saltaba el contenido de Política Rock y pasaba directamente a los comentarios. No sólo leemos el diario o el homepage a saltos sino que también cada nota. ¿Cómo puede involucrarse el periodista en este proceso? ¿Qué responsabilidad tiene?
  • Desde el punto de vista de los más proactivos, el 73% procesa la información más profunda, rigurosa y reflexivamente cuando lo comparten. El botón de Twitter o Facebook en el que muestra el número de veces que ha sido compartido son un buen indicador de su éxito no en cuanto a lectoría sino que de involucramiento de los usuarios con la información. Incluso podría crearse un índice mezclado con el total de clicks para determinar, por ejemplo, temas que generan muchos clicks y poco involucramiento.
  • El 94% piensa cómo la información le va a ser útil a otro. Para la pauta y la redacción. Un buen ejemplo: The Opportunity Gap de ProPublica, una aplicación mediante la cual intentan determinar qué tan ecuánime es tu Estado en el acceso a la educación, conectado con Facebook para determinar tu colegio y el de tus amigos.
  • El 68% comparte para darle a la gente una mejor impresión de quiénes son y qué les interesa. Ejemplo: Leo la nota de Adriana Barrientos con galería de fotos y una sobre Hidroaysén pero comparto sólo Hidroaysén. Como indicador de éxito las redes sociales se parecen un poco a las encuestas antiguar de televisión cuando se le preguntaba a la gente qué había visto. Influye mucho la “deseabilidad”, cómo quiero que me vean por sobre qué hago en realidad. Y más allá del contenido, ¿qué comunica la gente cuando comparte información de nuestro medio por sobre otro? Piñera cambia su gabinete. Uno comparte la nota de El Mostrador y otro la de Terra, ¿cuál es la diferencia?

  • “Disfruto recibiendo comentarios de que envié buena información porque es útil. Me hace sentir valiosa”. ¿Cómo facilitamos que los usuarios se transformen ellos mismos en los distribuidores de la información que entregamos? ¿Qué hacemos para que la información que entregamos nosotros los haga sentir más “valiosos” que la de otros?
  • 84% comparte porque es una buena forma de apoyar causas o temas que les importan. ¿Cómo recogemos todas esas causas o temas que muchas veces no aparecen en los medios? Los temas que producen adhesión ciudadana, como la ecología o las movilizaciones estudiantiles, pueden tener más cabida en la pauta de un medio digital.
  • Y una de las conclusiones sobre la que no sé qué decir: “Apela a la motivación de los consumidores de conectar entre ellos, no sólo con tu marca”.

Lo que podrán aprender los medios de noticias con la llegada de Netflix a Chile

La llegada de Netflix a Chile a fines de año podría poner fin a la idea de que en Chile somos un país proclive a la piratería y en donde difícilmente prosperarán servicios de pago por internet. Netflix es televisión on-line que ofrece series y películas a cambio de una suscripción mensual, ¿por qué habríamos de preferirlo antes que a Cuevana?.

El servicio partió en Estados Unidos y actualmente sólo se ha expandido a Canadá. En total tiene más de 23 millones de usuarios y Latinoamérica es sólo su segundo aterrizaje.

El precio mensual de suscripción allá es de US$7.99 y puede verse en diversos dispositivos, como televisores, computadores, X-Box 360 y Apple TV, entre otros (si quieres saber un poco más puedes leer un artículo que escribí en Sentidos Comunes donde incluso lo propongo como “lo que deberían estar mirando” los que debaten sobre TV digital).

La pregunta es: ¿Cómo le irá en Chile? Y la pregunta implícita es cuál es la propuesta de valor para un país donde Chile en el que podemos entrar a Cuevana y obtener un servicio similar.

Cuevana ofrece ver películas sin la necesidad de descargarlas, tal como Netflix. Su existencia se la debemos a, según ellos mismos explican en un reportaje de la Rolling Stone, un vacío en las leyes de Argentina, país donde fue inventado. “El vacío reglamentario que hay en el país hace que un sitio como Cuevana pueda existir sin trastornos legales (…) Los jóvenes creadores de Cuevana aseguran que nunca tuvieron problemas legales por el sitio, pero saben que dependen de lo que pueda cambiar con la regulación de la nueva Ley de Medios Audiovisuales”.

El éxito o fracaso de Netflix en Chile podrá ser un buen medidor para los medios de noticias on-line de los resultados de un “muro de pago” al estilo del New York Times. Hasta ahora, el principal argumento que he oído es el de “la cultura” chilena, supuestamente poco dispuestos a pagar por algo que podemos obtener gratis. Sin embargo, creo que un factor más importante es el de las leyes que protegen de la piratería y que en Chile, aunque a algunos les duela, son bastante flexibles. Han habido avances, pero EE.UU. aún nos mantiene en la “lista negra” de países con repsecto a la piratería. En Chile el costo por piratear (producir y consumir esos productos) es bajo, por lo que resulta inútil argumentar en el factor “cultural” los altos niveles de piratería en el país.

Por lo tanto, ¿por qué cambiarse de Cuevana a Netflix? Ya sea que alguien prefiera Netflix porque permite ver las series y películas en HD o porque está disponible para más dispositivos, el factor clave no está en la película, que finalmente siempre es la misma, sino que en lo que está alrededor de ella: su presentación, la experiencia de consumo. Si le va bien en Chile, los medios de noticias deberían comenzar a pensar en cobrar no por las noticias sino que por “lo demás”: cómo y dónde las leemos.

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