Un mundo de realidad aumentada en la arquitectura

La tesis de Greg Tran: las posibilidades de la realidad aumentada en la arquitectura. Hasta ahora se puede modelar en 3D pero, en realidad, estamos simulando las tres dimensiones en pantallas de 2.

¿Y si fuéramos más allá? ¿Y si pudiéramos habitar un mundo de realidad aumentada, de “3D digital”?

Mediating Mediums – The Digital 3d [Short Version] from Greg Tran on Vimeo.

Las posibilidades para los medios son tantas que ni siquiera puedo enumerarlas. Desde hacer vivir en vivo las noticias a las audiencias (trasladarlas al lugar de la noticia) hasta revivir los hechos noticiosos del día. O si se es más radical: permitiéndoles asistir al Combate Naval de Iquique.

Vía TNW.

Giorgio Jackson y su éxito en las redes sociales: ¿El regreso de las noticias políticas?

Me cuentan que el video de la exposición de Giorgio Jackson ayer en el Senado fue un éxito en las redes sociales. No tengo datos duros, pero no encontraría raro que así fuera.

Muchos pensarán que el fenómeno contiene una crítica implícita a la pauta de los medios de comunicación, que muchas veces esconden el “debate real” en post de su propia agenda de desinformación. Sin embargo, habría que hacer un análisis más profundo. No descarto la tesis anterior, pero también creo que existe otra explicación.

Las redes sociales son una de las mejores oportunidades de la gente para mostrarse no como son sino como quieren ser. He escuchado a muchos periodistas decirme: “¿Pero de qué voy a hablar? No me interesan los temas serios, eso me va a desprestigiar”. En mi opinión, las apariencias duran poco en Twitter porque resulta fácil descubrir cuándo se trata de una postura artificial y cuándo de una convicción.

Tal como en la vida real: puede que alguien pueda vislumbrarnos en una primera reunión demostrándonos su inteligencia pero que en las posteriores sólo vayamos decepcionándonos porque nos damos cuenta de que, por ejemplo, repite los temas y los argumentos.

Sin embargo, esa percepción de que se puede ser como una quiera tiene una consecuencia para las noticias: la decisión de consumir y compartir no son siempre las mismas, la gente no comparte todo lo que consume.

Según un estudio al respecto del New York Times del que hablé antes, el 68% comparte para darle a la gente una mejor impresión de quiénes son y qué les interesa. El caso de la exposición de Giorgio Jackson en el Senado es un buen ejemplo: puede que un joven que lo compartió haya visto diez videos “estúpidos” en Youtube antes sin contarle a sus amigos o seguidores. Pero sí le interesó que la gente supiera que él estaba viendo ese video y no otro. Porque finalmente

Esta tendencia representa una gran oportunidad para los diarios que pretendan ser referentes “serios” ya que si son las noticias políticas las que se promocionan entonces inevitablemente aumentará su tráfico. A mucha gente le gusta mostrarse en las redes sociales como inteligente, informado y con opinión. El “espiral del silencio” se agranda en temas como la ecología o la defensa de causas fáciles pero que, en la práctica, significan poco como “la educación”.

El 73% procesa la información más profunda, rigurosa y reflexivamente cuando la comparte, lo cual representa otra oportunidad: si bien el joven vio 10 videos de gatos tocando piano antes del de Giorgio Jackson, es probable que a este último le haya puesto mucha más atención que al resto. Obvio: lo va a compartir. ¿Y si le preguntan después? No puede quedar mal.

Y ya que le puso más atención, los diarios podrían hacer un esfuerzo mayor por generar un debate alrededor de él. Y no me refiero sólo a comentarios, sino que también a interactivos. Ejemplo: una aplicación que determine en qué % estás de acuerdo con Jackson. Les gustaría compartirlo, creo.

José Luis Orihuela: Redes sociales y la gestión del tiempo de los periodistas

Ver: Minuto 4 Segundo 54.


Lo que reflejan sus conversaciones es la preocupación por un horario profesional que ya es lo suficientemente exigente y está lo suficientemente bloqueado entre mil tareas como para además tener que dedicar tiempo a la gestión de la propia imagen y la gestión de las fuentes en las redes sociales.

Yo lo que les digo es que un periodista no puede decir que no tiene tiempo para organizar a las fuentes. Lo que tenemos que hacer es organizar de otra forma nuestra dieta informativa, el menú cotidiano de fuentes. porque tenemos las herramientas  más poderosas y más sofisticadas para hacer ese filtrado profesional de información.