Twitter ya estaba en Borges

Es cierto y está comprobado. En Twitter la información incorrecta llega más lejos y de manera más rápida que la corrección de esa información, como lo demuestra el gráfico.

correctionPero también hay otra verdad y que probablemente no se pueda llevar a un campo cuantitativo para demostrarlo. Puede que todavía no sea así, pero intuyo que será una cuestión de tiempo: si en Twitter está A, también está -A; si en Twitter está la afirmación, también está la negación, y así sucesivamente, con lo que quiero decir que, por ejemplo, un periodista dedicado podrá encontrar la confirmación de un rumor pero también su desmentido.

Captura de pantalla 2013-07-18 a la(s) 23.16.40

Escribe el argentino Jorge Luis Borges en el cuento La biblioteca de Babel:

De esas premisas incontrovertibles dedujo que la Biblioteca es total y que sus anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los veintitantos símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todos los idiomas. Todo: la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito.

La primera reacción tras saber que la biblioteca lo contenía todo fue una “extravagante felicidad”:

Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto. No había problema personal o mundial cuya elocuente solución no existiera: en algún hexágono. El universo estaba justificado, el universo bruscamente usurpó las dimensiones ilimitadas de la esperanza.

Luego, sin embargo, hubo una “depresión excesiva”:

La certidumbre de que algún anaquel en algún hexágono encerraba libros preciosos y de que esos libros preciosos eran inaccesibles, pareció casi intolerable.

Y así aparecieron diversas reacciones frente a la tentación de transformar la biblioteca en algo accesible. Unos querían generar un cánon para poder aprovechar esos libros preciosos, lo que fue prohibido por la autoridad ya que era demasiado azarosa la tarea. Otros, en cambio, creyeron que la opción era “eliminar las obras inútiles”. Ellos, sin embargo, cayeron en dos errores: la inútil y limitada acción de los humanos frente a la casi infinitez de la biblioteca y la presencia de obras tan semejantes que prácticamente contienen a las obras eliminadas.

Uno: la Biblioteca es tan enorme que toda reducción de origen humano resulta infinitesimal. Otro: cada ejemplar es único, irreemplazable, pero (como la Biblioteca es total) hay siempre varios centenares de miles de facsímiles imperfectos: de obras que no difieren sino por una letra o por una coma.

El problema, claro, es que un lugar donde existe A y -A no sirve de guía. Al final, lo que ocurre es que cada uno encuentra lo que busque. Frente a esto, algunas personas tomaron diferentes actitudes. Unos se dedicaron a buscar el “libro total” y otros simplemente la llamaron “biblioteca febril” por su desorden.

Al parecer, en La biblioteca de Babel ya estaba Twitter, su creación y la reacción que generaría en todas las áreas del conocimiento. ¿Muy lejano de la realidad decir que Twitter lo inventó en realidad Jorge Luis Borges?

Reseña de #tsunamidigital de Eduardo Arriagada: No seamos ingratos con el periodismo

tsunamidigitalTerminé de leer el libro #TsunamiDigital de Eduardo Arriagada. Dejé una reseña en Amazon:

Lo que más destaco de este libro es el valor que se le da al periodismo y al reporteo, con el que somos muchas veces ingratos. Actualmente sobran los “gurúes del SEO o de los trendic topics” (sigue leyendo).

Además, estos son los tweets que compartí a medida que avancé con la lectura:

Redes sociales y medios: El problema es el diseño, no el miedo

Ya parece un cliché explicar en el miedo la incapacidad de los medios tradicionales de involucrar a las redes sociales en su trabajo periodístico. Algunos directores y editores todavía las desprecian, lo que es una pena porque en muchos casos es gente con trayectoria (íconos, leyendas del periodismo) con una actitud poco profesional al final de sus carreras de no querer actualizarse. Sin embargo, en la mayoría de los casos se trata de otro problema.

A esta altura el problema no es ideológico (miedo, estrategia, falta de recursos). El problema, creo yo, es la ignorancia, dentro del saco del cual yo mismo me incluyo. Y con ignorancia no me refiero a la inexperiencia en el uso de las redes sociales: he conocido algunos periodistas bastante hábiles en el manejo de sus cuentas de Twitter, pero que, puestos a administrar la cuenta de un medio, actúan de manera conservadora, replicando las prácticas tradicionales de los medios.

La ignorancia a la que me refiero tiene que ver con el diseño. No al look&feel, claro, sino que a la estructura definida con la que se recibirán y visualizarán los aportes de, por ejemplo, los actores presenciales. Y en esto, en la ignorancia con respecto al diseño, estamos todos los periodistas del mundo, sólo que algunos tenemos más tiempo para experimentar a pesar de que muchas veces sepamos que lo que estamos haciendo no sea lo definitivo, concientes de que problablemente se justificará una vez y luego pasará de moda.

pope

¿Cómo se muestra la colaboración? A través de la cuenta de Twitter de un medio, por ejemplo, podemos hacer una pregunta y luego retwittear algunas de las respuestas, pero ¿y qué? ¿en qué aporta? Clay Shirky dice: “Participar es actuar como si tu presencia importara, como si tu respuesta fuera parte del evento”. Ese debería ser el objetivo y ese es el punto donde el diseño puede aportar soluciones.

Un ejemplo

En un hecho poco común, durante enero de este año en Santiago llovió mucho más de lo que llueve durante el verano. El fenómeno provocó rodados en San José del Maipo, donde  se encuentra el suministro de varios sectores en Santiago. El agua finalmente sufrió problemas higiénicos y Aguas Andinas terminó por comunicar cortes durante el día siguiente.

El hecho se comunicó el día lunes durante la madrugada y suponía que el servicio se repondría el martes a eso de las 24:00. Sin embargo, desde el miércoles a las 06:00 los usuarios reportaban que todavía no contaban con el suministro. Como lo resumió un editorial de La Tercera, “la información entregada a menudo fue incompleta o tardía, lo cual generó confusión entre la ciudadanía. En muchos lugares, los cortes comenzaron antes del horario anunciado y también se produjeron suspensiones de suministro en sitios que no habían sido advertidos”.

Comenzamos a ver a través de Twitter que los usuarios reportaban el incumplimiento de la empresa proveedora. Por supuesto, esto habría dado para una nota tradicional bajo el título “Usuarios de Twitter reportan corte de agua fuera del plazo estipulado por Aguas Andinas” o algo semejante, seguido por un par de tweets elegidos arbitrariamente como ejemplo y puestos en contexto.

Sin embargo, quisimos hacer algo distinto, que aportara información relevante, y así fue como nos pusimos a agregar manualmente en un Google Maps todos los reportes que contuvieran una localización más o menos precisa. El resultado se vio algo así (lamentablemente wordpress.com no me permite insertar mapas pero de todas formas puedes revisar el original).

Captura de pantalla 2013-07-06 a la(s) 20.30.32

Algunas de las colaboraciones simplemente las recogimos de usuarios que habían compartido la información a Twitter sin un objetivo específico y otras las recibimos después de haber hecho la pregunta.

Así, al observar el mapa se podía obtener información distinta, como la identificación de toda una zona sin agua en Peñalolén y La Reina y otra con agua en Santiago Centro.

zonas

Otro fenómeno que nos llamó la atención fue que algunas veces una calle podía hacer la diferencia entre contar o no con el suministro, como ocurría con Cristóbal Colón en Las Condes.

Captura de pantalla 2013-07-06 a la(s) 21.13.33

Este tipo de información sólo fue posible gracias a los aportes de los usuarios de Twitter y a la visualización a través del mapa.

Otras visualizaciones

Los mapas son un ejemplo claro y simple, pero también existen otras visualizaciones que permiten obtener información. Por ejemplo, los formatos wiki, Storify y Ushahidi son otras estructuras que permiten visualizar aportes y contribuciones de los usuarios.

La pregunta del momento no es si queremos o no sumarnos a los testimonios y a hacer preguntas a través de las redes sociales. La pregunta está en que, una vez que nos volquemos, cómo le daremos el status que corresponde a esas colaboraciones y cómo aportaremos algo más allá de lo que Twitter o Facebook pueden hacer por sí mismos.

P.D.: Agradecimientos a Rigoberto Jofré, Francisca Quezada y Javiera Arrate que colaboraron elaborando y después manteniendo el mapa vivo durante más de un día.

Reacciones