Electores activos, campañas pasivas: Analizando las campañas presidenciales

A pesar de que la sociedad civil ha sido hábil en utilizar internet y las redes sociales como una herramienta de organización y movilización, los candidatos siguen utilizando un lenguaje propio de otros formatos y actuando con negligencia ante el deseo de los usuarios de colaborar y participar en la vida cívica a través de sus celulares y computadores. Artículo originalmente publicado en PuroPeriodismo.

obama

¿A quiénes les hablan los candidatos presidenciales a través de las redes sociales? La pregunta parece ingenua pero devela el mayor pecado de las campañas digitales: subestimar a los usuarios. Una revisión rápida de las cuentas de los comandos y los candidatos reflejan lo que sobra: artículos de medios tradicionaleseslóganes sin argumentosmemes o intentos de memesdifusión de eventospromoción de artículos de márketing; e imágenes y/o relatos de las “visitas a terreno” de los candidatos. Gran parte (si no toda) de la actividad de las cuentas de los candidatos cabe en esa categoría.

Los sitios y las cuentas en redes sociales de los candidatos reflejan una visión pasiva de la audiencia, lo cual resulta paradójico por sus constantes referencias al “malestar” ciudadano. En ningún sitio existen espacios abiertos a la mejora o colaboración en el programa, más allá de formularios que impiden leer lo que otros han escrito, sin espacio para el debate (algo así como lo que corrigió Acceso Inteligente de la Ley de Acceso a la Información). El único espacio de conversación de muchas de las candidaturas son los comentarios de Facebook, que probablemente deben ser vistos más como un dolor de cabeza que como una oportunidad.

Es verdad que existen casos en los que se ha intentado abrir espacios. Sin embargo, en la práctica, la performance es pobre, como el grupo de Facebook “Comando Bachelet Comuna Canela”que se encuentra sin actualizaciones desde mayo a pesar de estar enlazado en el sitio de la candidata. O el medio creado por Franco Parisi, El Empoderado que, paradójicamente, mantiene la estructura de comunicación tradicional a pesar de su aspecto amateur.

¿Qué es lo que falta? Como escribió Paulina Ibarra, a propósito de las primarias, “los invitamos a participar pero no los involucramos, los invitamos a tomar acción pero no les decimos cómo”. Puede que los sitios cumplan con la última tendencia en el uso de tipografías o que esté desarrollado en HTML5, pero nada de eso sirve si no son capaces de aprovechar esa audiencia.

Clay Shirky es un admirador de lo amateur y, según dice, un espacio de apariencia poco profesional puede incluso promover una mayor participación. Para usar un ejemplo que muchos de nosotros conocemos, la primera versión de Twitter no fue precisamente estética, y fue la comunidad de usuarios la que permitió mejorar el sistema, sugiriendo definiciones clave como la inclusión de las menciones entre las cuentas o los hashtags como método para agregar una conversación. El problema de los sitios web de los candidatos es que se consideran espacios terminados, sin aspectos mejorables. El mayor logro en este aspecto es la publicación de material producido por los usuarios, lo cual Franco Parisi y Marcel Claude realizan con frecuencia.

La pregunta que surge entonces es qué hacer. El referente más obvio es el de Barack Obama: en su campaña por la reelección el 2012, el actual presidente de Estados Unidos fue capaz de superar lo que había hecho cuatro años antes. La novedad fue precisamente la activación de los usuarios: desde un panel personalizado para los activistas hasta un foro de mensajes que permitía a los usuarios publicar y encontrar viajes disponibles. Hoy resulta difícil calificar una estrategia en redes sociales como exitosa si no incluye como eje la colaboración.

También existen iniciativas destacables a nivel global y que podrían ser incorporados como elementos de la estrategia digital de los candidatos. En este caso es necesario diferenciar la plataforma utilizada para dar espacio a la colaboración del objetivo con el que se use. En el primer caso existen sistemas como Ushahidi o MediaWiki (ambos open source), que basta instalarlos en un servidor y personalizar para ponerlo a disposición de los usuarios. Otras plataformas ya tradicionales de internet son los foros, blogs y mailing lists.

Sin embargo, la mayoría de las veces la dificultad no es técnica, sino que el foco de lo que es o debería ser una campaña. Un ejemplo sería la elaboración de su programa de gobierno utilizando una plataforma de desarrollo de código abierto como GitHub. ¿Qué nociones técnicas se requerirían? No muchas. Sólo descargar GitHub, instalarlo en el servidor y hacerlo andar, lo que a alguien con conocimientos podría tomarle apenas dos o tres horas.

El sitio especial de GitHub sobre open source y datos y gobiernos abiertos.
El sitio especial de GitHub sobre open source y datos y gobiernos abiertos.

La elaboración del programa de gobierno es un ejemplo, pero también podrían realizarse iniciativas menos ambiciosas. Un buen ejemplo es #MunicipalesLimpias, una herramienta que puso a disposición LaTercera.com (disclaimer: ahí trabajo) para que los usuarios denunciaran malas prácticas en la propaganda electoral utilizando Ushahidi. Otro ejemplo local es el Inspector de Intereses de Ciudadano Inteligente, una plataforma que permite obtener información de posibles conflictos de interés de los parlamentarios. Un mapa de denuncias de estado de las ciclovías o un sitio de imágenes de las necesidades de los liceos, por ejemplo, son iniciativas fáciles de desarrollar y que permitirían al candidato diferenciarse del resto en áreas específicas y, a su vez, colaborar con esas causas específicas.

Esta semana el candidato de las primarias Andrés Velasco, lanzó “Fuerza Pública”, un “do tank” desde el cual pretende promover las buenas prácticas en la política. Habrá que ver cómo se desenvuelve el referente en el futuro, pero sin duda que sería decepcionante que no contara con iniciativas de transparencia y participación en el ámbito digital tanto a nivel de las políticas públicas como en su campo de acción.

Los comandos políticos parecen haberse sumado a la carrera por conseguir más fans y seguidores (varios de ellos han comprado avisos en Facebook), pero no parecen contar con un objetivo coherente. A pesar de que la sociedad civil ha sido hábil en utilizar internet y las redes sociales como una herramienta de organización y movilización, los candidatos siguen utilizando un lenguaje propio de otros formatos y actuando con negligencia ante el deseo de los usuarios de colaborar y participar en la vida cívica a través de sus celulares y computadores.

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