El periodismo como solución a “las redes sociales”

Abraham Santibáñez, Presidente del Consejo de Etica de los Medios de Comunicación, publicó hoy una carta en el diario La Tercera que contiene algunos supuestos erróneos sobre las redes sociales.

Independiente de su tema principal, creo importante identificar cuál es la visión que entrega sobre las “avanzadas tecnologías” en relación con el periodismo. Identifiqué dos, pero estoy seguro de que podrían desprenderse todavía más.

1. Las redes sociales como culpables de la proliferación de información falsa

No hay otra fórmula mejor (que el periodismo) para informar a la opinión pública de manera “veraz, leal y oportuna”, especialmente en un tiempo de avanzadas tecnologías.

Todos los que hemos usado las redes sociales estamos de acuerdo en que proliferan allí los rumores y la información falsa. Sin embargo, ¿a qué le llamamos “las redes sociales”?

¿Por qué no se culpa a “la telefonía” cuando se publica un dato falso comunicado por una fuente anónima a través del teléfono?

Resulta curioso que se atribuya este fenómeno a “las redes sociales”, como si se estuviera hablando de una masa anónima con lógicas propias. Sin embargo, en las redes sociales también tienen una importante presencia los medios de comunicación (incluyendo prensa “seria”) y periodistas, y muchas veces, de hecho, corresponden a las cuentas más populares. Por ejemplo, Mauricio Bustamante posee más de 1.600.000 seguidores en Twitter y Tele13 más de 1.800.000. Según Twitaholic (inexasto pero ilustrativo), en el top 10 se encuentran TVN, CNN Chile, Biobio, Canal 13, Consuelo Saavedra y The Clinic.

Estos actores muchas veces no sólo no contribuyen con el problema, sino que muchas veces son cómplices. Esto ha sido corroborado por estudios como este de Craig Silverman del Tow Center for Digital Journalism o todos estos que son fáciles de encontrar con Google Scholar.

Un caso universal muy emblemático fue el de la mujer de tres pechugas. Sólo basta hacer memoria y recordar qué medios chilenos compartieron la información. Esto también pasa en secciones como política y economía. De hecho, creo que las malas prácticas en las redes sociales y digitales de los medios de comunicación chilenos no fueron creadas por la tecnología, sino que son una herencia de lo que también ocurre en sus formatos de origen (papel, pantalla, radio).

Las redes sociales también ofrecen nuevas oportunidades para mejorar el reporteo y la distribución de la información veraz y relevante. Uno de los mejores ejemplos es el del periodista norteamericano Andy Carvin, quien utilizó la inteligencia colectiva de las redes sociales justamente para desmentir un rumor sobre supuestas armas israelíes en Libia en 2011. De hecho, su celular hoy es parte de la exhibición del museo Smithsonian de Historia Americana.

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2. Las “redes sociales” como espacio de abusos y el “periodismo” como remedio

El periodismo es la mejor manera de mantener a la sociedad informada y capacitada para decidir. No se ha inventado otra mejor, como prueban, precisamente, los abusos que se cometen en las redes sociales.

Resulta extraño cuando se defiende el periodismo como una forma de “subsanar” los errores que se cometen “en las redes sociales”. En las redes sociales se puede hacer periodismo, y hoy el periodismo necesita a las redes sociales para hacer su trabajo.

¿Qué sabemos de los medios de comunicación antes de “las redes sociales”? Muy poco. Uno de los abusos más grandes, creo, consiste en acallar voces y no otorgarles espacio en los medios de comunicación en que se desarrolla el debate público. No sabemos cuántas voces fueron acalladas por un sistema mediático restringido, muchas veces cómplice con la elite. ¿Son las redes sociales peores? Creo que no.

No se trata de “echar culpas”, pero sí resulta paradójico que algunos hoy promuevan estos medios como el “remedio” a “las redes sociales”, siendo que su relación no es de oposición sino que de complementariedad.

Conclusión

Juzgar “las redes sociales” sólo por abusos que se cometen allí (de los que muchas veces los medios y periodistas son cómplices) es arbitrario. Las redes sociales no son un grupo anónimo, sino que justamente quienes más audiencia “acumulan” tienden a ser personas y organizaciones específicas. Además, ofrecen un espacio para hacer periodismo con todas sus letras y en todas sus etapas, incluyendo la elaboración de la pauta, el reporteo y la distribución.

Darle atribuciones negativas, sin analizar su comportamiento y posibilidades, contribuye justamente a “bajar el costo” de reproducir información falsa, promoviendo la idea de que es un espacio donde “estas cosas se hacen”. Basta ver la estrategia que han adoptado muchos medios “serios” en sus versiones digitales, modificando su línea editorial en la búsqueda de clicks.

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