Redes sociales y medios: El problema es el diseño, no el miedo

Ya parece un cliché explicar en el miedo la incapacidad de los medios tradicionales de involucrar a las redes sociales en su trabajo periodístico. Algunos directores y editores todavía las desprecian, lo que es una pena porque en muchos casos es gente con trayectoria (íconos, leyendas del periodismo) con una actitud poco profesional al final de sus carreras de no querer actualizarse. Sin embargo, en la mayoría de los casos se trata de otro problema.

A esta altura el problema no es ideológico (miedo, estrategia, falta de recursos). El problema, creo yo, es la ignorancia, dentro del saco del cual yo mismo me incluyo. Y con ignorancia no me refiero a la inexperiencia en el uso de las redes sociales: he conocido algunos periodistas bastante hábiles en el manejo de sus cuentas de Twitter, pero que, puestos a administrar la cuenta de un medio, actúan de manera conservadora, replicando las prácticas tradicionales de los medios.

La ignorancia a la que me refiero tiene que ver con el diseño. No al look&feel, claro, sino que a la estructura definida con la que se recibirán y visualizarán los aportes de, por ejemplo, los actores presenciales. Y en esto, en la ignorancia con respecto al diseño, estamos todos los periodistas del mundo, sólo que algunos tenemos más tiempo para experimentar a pesar de que muchas veces sepamos que lo que estamos haciendo no sea lo definitivo, concientes de que problablemente se justificará una vez y luego pasará de moda.

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¿Cómo se muestra la colaboración? A través de la cuenta de Twitter de un medio, por ejemplo, podemos hacer una pregunta y luego retwittear algunas de las respuestas, pero ¿y qué? ¿en qué aporta? Clay Shirky dice: “Participar es actuar como si tu presencia importara, como si tu respuesta fuera parte del evento”. Ese debería ser el objetivo y ese es el punto donde el diseño puede aportar soluciones.

Un ejemplo

En un hecho poco común, durante enero de este año en Santiago llovió mucho más de lo que llueve durante el verano. El fenómeno provocó rodados en San José del Maipo, donde  se encuentra el suministro de varios sectores en Santiago. El agua finalmente sufrió problemas higiénicos y Aguas Andinas terminó por comunicar cortes durante el día siguiente.

El hecho se comunicó el día lunes durante la madrugada y suponía que el servicio se repondría el martes a eso de las 24:00. Sin embargo, desde el miércoles a las 06:00 los usuarios reportaban que todavía no contaban con el suministro. Como lo resumió un editorial de La Tercera, “la información entregada a menudo fue incompleta o tardía, lo cual generó confusión entre la ciudadanía. En muchos lugares, los cortes comenzaron antes del horario anunciado y también se produjeron suspensiones de suministro en sitios que no habían sido advertidos”.

Comenzamos a ver a través de Twitter que los usuarios reportaban el incumplimiento de la empresa proveedora. Por supuesto, esto habría dado para una nota tradicional bajo el título “Usuarios de Twitter reportan corte de agua fuera del plazo estipulado por Aguas Andinas” o algo semejante, seguido por un par de tweets elegidos arbitrariamente como ejemplo y puestos en contexto.

Sin embargo, quisimos hacer algo distinto, que aportara información relevante, y así fue como nos pusimos a agregar manualmente en un Google Maps todos los reportes que contuvieran una localización más o menos precisa. El resultado se vio algo así (lamentablemente wordpress.com no me permite insertar mapas pero de todas formas puedes revisar el original).

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Algunas de las colaboraciones simplemente las recogimos de usuarios que habían compartido la información a Twitter sin un objetivo específico y otras las recibimos después de haber hecho la pregunta.

Así, al observar el mapa se podía obtener información distinta, como la identificación de toda una zona sin agua en Peñalolén y La Reina y otra con agua en Santiago Centro.

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Otro fenómeno que nos llamó la atención fue que algunas veces una calle podía hacer la diferencia entre contar o no con el suministro, como ocurría con Cristóbal Colón en Las Condes.

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Este tipo de información sólo fue posible gracias a los aportes de los usuarios de Twitter y a la visualización a través del mapa.

Otras visualizaciones

Los mapas son un ejemplo claro y simple, pero también existen otras visualizaciones que permiten obtener información. Por ejemplo, los formatos wiki, Storify y Ushahidi son otras estructuras que permiten visualizar aportes y contribuciones de los usuarios.

La pregunta del momento no es si queremos o no sumarnos a los testimonios y a hacer preguntas a través de las redes sociales. La pregunta está en que, una vez que nos volquemos, cómo le daremos el status que corresponde a esas colaboraciones y cómo aportaremos algo más allá de lo que Twitter o Facebook pueden hacer por sí mismos.

P.D.: Agradecimientos a Rigoberto Jofré, Francisca Quezada y Javiera Arrate que colaboraron elaborando y después manteniendo el mapa vivo durante más de un día.

Reacciones 

Un mundo de realidad aumentada en la arquitectura

La tesis de Greg Tran: las posibilidades de la realidad aumentada en la arquitectura. Hasta ahora se puede modelar en 3D pero, en realidad, estamos simulando las tres dimensiones en pantallas de 2.

¿Y si fuéramos más allá? ¿Y si pudiéramos habitar un mundo de realidad aumentada, de “3D digital”?

Mediating Mediums – The Digital 3d [Short Version] from Greg Tran on Vimeo.

Las posibilidades para los medios son tantas que ni siquiera puedo enumerarlas. Desde hacer vivir en vivo las noticias a las audiencias (trasladarlas al lugar de la noticia) hasta revivir los hechos noticiosos del día. O si se es más radical: permitiéndoles asistir al Combate Naval de Iquique.

Vía TNW.

Lo que podrán aprender los medios de noticias con la llegada de Netflix a Chile

La llegada de Netflix a Chile a fines de año podría poner fin a la idea de que en Chile somos un país proclive a la piratería y en donde difícilmente prosperarán servicios de pago por internet. Netflix es televisión on-line que ofrece series y películas a cambio de una suscripción mensual, ¿por qué habríamos de preferirlo antes que a Cuevana?.

El servicio partió en Estados Unidos y actualmente sólo se ha expandido a Canadá. En total tiene más de 23 millones de usuarios y Latinoamérica es sólo su segundo aterrizaje.

El precio mensual de suscripción allá es de US$7.99 y puede verse en diversos dispositivos, como televisores, computadores, X-Box 360 y Apple TV, entre otros (si quieres saber un poco más puedes leer un artículo que escribí en Sentidos Comunes donde incluso lo propongo como “lo que deberían estar mirando” los que debaten sobre TV digital).

La pregunta es: ¿Cómo le irá en Chile? Y la pregunta implícita es cuál es la propuesta de valor para un país donde Chile en el que podemos entrar a Cuevana y obtener un servicio similar.

Cuevana ofrece ver películas sin la necesidad de descargarlas, tal como Netflix. Su existencia se la debemos a, según ellos mismos explican en un reportaje de la Rolling Stone, un vacío en las leyes de Argentina, país donde fue inventado. “El vacío reglamentario que hay en el país hace que un sitio como Cuevana pueda existir sin trastornos legales (…) Los jóvenes creadores de Cuevana aseguran que nunca tuvieron problemas legales por el sitio, pero saben que dependen de lo que pueda cambiar con la regulación de la nueva Ley de Medios Audiovisuales”.

El éxito o fracaso de Netflix en Chile podrá ser un buen medidor para los medios de noticias on-line de los resultados de un “muro de pago” al estilo del New York Times. Hasta ahora, el principal argumento que he oído es el de “la cultura” chilena, supuestamente poco dispuestos a pagar por algo que podemos obtener gratis. Sin embargo, creo que un factor más importante es el de las leyes que protegen de la piratería y que en Chile, aunque a algunos les duela, son bastante flexibles. Han habido avances, pero EE.UU. aún nos mantiene en la “lista negra” de países con repsecto a la piratería. En Chile el costo por piratear (producir y consumir esos productos) es bajo, por lo que resulta inútil argumentar en el factor “cultural” los altos niveles de piratería en el país.

Por lo tanto, ¿por qué cambiarse de Cuevana a Netflix? Ya sea que alguien prefiera Netflix porque permite ver las series y películas en HD o porque está disponible para más dispositivos, el factor clave no está en la película, que finalmente siempre es la misma, sino que en lo que está alrededor de ella: su presentación, la experiencia de consumo. Si le va bien en Chile, los medios de noticias deberían comenzar a pensar en cobrar no por las noticias sino que por “lo demás”: cómo y dónde las leemos.

Actualizaciones

Simón desde Google+:

Presentación: ¿Es contagiosa la felicidad on line?

También puedes leer el estudio completo en formato PDF.
Por otro lado, recomiendo 100% este artículo de NJL. A raíz del cambio de Facebook de los “compartir” por “me gusta” realizan todo un análisis de cómo afecta lo emocional en la “compartibilidad” de las noticias y sus posibles consecuencias para las publicaciones.
Via: Nuestro colega Andrés Escobar.

La cancha no es la información (por ahora)

(Especie de memoria de práctica)

Está claro que el tema digital se viene con fuerza. Aunque la crisis no pegó en Chile al igual que en el resto del mundo, donde los diarios se vieron obligados a ponerle más atención a su extensión digital, ya hay signos aquí de que la cosa comienza a armarse.

Los medios se alarmaron cuando escucharon a Arthur Sulzberger del New York Times decir que su diario dejará de imprimirse “algún día”. Puede que no sea tan así y que el papel quede para unos pocos, como un privilegio, pero un periodista ya debería tener más o menos claro que lo que vende una empresa informativa no es un diario sino que la información que trae. Ahí hay palos para la gente de los centros de prensa de la televisión chilena, por ejemplo, que no ha querido o no ha podido entrar a competir con los que la llevan en internet: los diarios y las radios.

Lo definitorio

Pero ante arenas tan movedizas, hay cosas que van a ser definitorias. La cancha ha dejado de ser la información, el reportaje, la exclusiva, y ha pasado a tener más que ver con el envoltorio, la plataforma. Quizás ese sea uno de los puntos más importantes. Por supuesto, esto tienes consecuencias graves no sólo para los medios sino que para todo el rollo del “cuarto poder”: cada vez los reportajes de investigación se hacen más caros porque traen menos plata de vuelta.

Podemos considerarlos nuestros amigos o enemigos, pero no ignorarlos.

Antes, un diario podía guardarse una exclusiva y “golpear” a la mañana siguiente en el kiosko con su información, haciendo que los suscritos a la competencia sientan cierto disgusto de no haber optado por el otro. El concepto de golpear se relativiza cuando en tres minutos más aparecerá la misma información en otro sitio web, puede que mencionando a la fuente original pero quitándole todo el valor por el golpe.

Sin embargo, la idea de la cancha fuera de la información tiene también un lado positivo: es en la creatividad en donde se juega casi todo. Si un medio como el Huffington Post logró llegar donde está, después del New York Times en visitas de EE.UU., tiene más que ver con la mente de un(a) creativo(a) que con un trabajo de reporteo riguroso.

Porque el lenguaje de las notas -la mayoría de ellas de agencias o, simplemente de otros sitios web- es igual en casi todos los medios, al final te quedas luchando en una cancha ajena al reporteo y más cercana al márketing y la ingeniería. Por eso algunos dicen que hoy en día las noticias son un “commodity”.

La verdadera cancha

El márketing, por un lado, permite pensar en el “envoltorio” de la noticia, desde cómo llega a ella el lector, cómo lo atrapamos para que siga viendo nuestro medio y cómo lo retenemos para que regrese. Un ejemplo concreto es preguntarse qué hacer con todos esos lectores que llegan de las redes sociales y desembarcan en una noticia que encontró por casualidad compartida con un amigo. De hecho, Facebook es la cuarta manera más popular de llegar a las noticias en EE.UU. ¿Cómo hacer que esa experiencia se transforme en algo más que quedar náufrago en una isla informativa y motivarlo a seguir leyendo o volver?

¿Tiene eso que ver con la información misma? Poco.

Uno de los revolucionarios de la información, Julian Assange, el creador de WikiLeaks.com. Adivinen: no sólo es periodista, sino que también programador, físico y matemático. Cuando chico pertenecía a un grupo de hackers.

La ingeniería es importante porque el “envoltorio” tiene que ser desarrollado por alguien. Sobre todo porque internet cambia de manera abrupta -el gran ejemplo es Facebook-, un programador que sigue trabajando a pedido, desinteresado, sirve poco a la hora de innovar.

Además, trabajar en una empresa informativa significa también tener que estar preparado para la velocidad. Un grupo de desarrollo demasiado alejado de la redacción sirve de poco o nada. Si el futuro está en las aplicaciones como dice Chris Anderson, la importancia de los programadores será aún mayor. Imaginemos que queremos “romperla” en el rescate de los mineros y se nos ocurre hacer una aplicación-juego que nos permita conocer sus historias. ¿Cuánto demorará desarrollo en crear la aplicación? ¿Cuánto tiempo falta para que la noticia pierda su frescura?

Ariana Huffington, otra grande que se las mandó creando un diario con espíritu bloguero.

Estoy claro que no hablo de nada nuevo. Al menos aquí en Chile existen grandes pensadores del tema como Andrés Azócar y Eduardo Arriagada, pero no pareciera ser un tema importante para los periodistas. Y no lo digo sólo por el pensar desde el punto de vista del desarrollo, sino que de todos los ámbitos.

Una vez discutíamos con @camimz y @matterlandsen qué le faltaba a la Facultad. Enganchamos con lo digital y dijimos un par de cursos sobre el tema, pero en realidad no es eso. En realidad, es reflejar la preocupación dentro de lo que ya existe: en los cursos de ética, de política y de arte, por nombrar algunos temas. De todo. Por ejemplo, cuestionarnos por qué seguimos preguntándole cosas a los políticos si el “mandato” de representar a los ciudadanos se justificaba de manera simple en un modelo de medios concentrado como obligaban los formatos hasta antes de internet.

Associated Press reconoce a los blogueros como fuente de información

Hace cerca de diez días, la agencia de Associated Press envió una carta a sus periodistas en la que incluyó a los blogs como fuente legítima de información, citable e incluible dentro de una noticia.

Con esto, los blogs entrarán en la arena de los grandes y su eje de influencia aumentará considerablemente. Sin embargo, también produce ciertas incertidumbres, como qué ocurrira con los sistemas de microblogging como Twitter. Aquí en Chile no hemos tenido muy buenas experiencias. Me acuerdo de lo que pasó con Aylwin, cuando un grupo de twitteros quiso hacer un “experimento” y la supuesta noticia de la muerte de Patricio Aylwin se expandió rápido.

Aplicando las reglas de Associated Press, esta información podría ser citada por los medios como una fuente verídica.

Igual los medios la llevan en internet

En muchos sentidos la AP sólo está concretizando algo que ocurre hace mucho tiempo. El sitio The Next Web, por ejemplo, hace referencia al estudio “The Source Cycle”, el cual estudió al Washington Post y el New York Times y determinó que los blogs han ido incrementando su influencia como fuente a través de los años.

En lo que se refiere a credibilidad, un artículo de Read Write Web cita un estudio del PEW en el que se explica cómo los medios tradicionales siguen siendo la principal referencia en la web:

“More than 99% of the stories linked to in blogs came from legacy outlets such as newspapers and broadcast networks. And just four – the BBC, CNN, the New York Times and the Washington Post accounted for fully 80% of all links.”

Tan así, que el estudio indicó que en la muestra no se generó ninguna noticia via Twitter.

Cuando dos personas hablan de “un blog” pueden estar pensando cosas muy distintas. Existen blogs muy profesionales y creíbles en el que trabajan periodistas -en la mayoría de los casos- y que, imagino, sí pueden citarse como fuente legítima de información. Sin embargo, lo que ocurrió en la Cámara de Diputados cuando Hinzpeter citó un blog para, supuestamente, demostrar lo poco confiable que es la información en la red demuestra también que se debe usar con criterio.

Otro que se rinde: El acuerdo de Associated Press con Google

Después de haber probado con la política de cobrar US$12.5 por cinco palabras y subirle el precio a las “breaking news”, finalmente Associated Press, la agencia internacional de noticias, se asocia con Google. A partir de ahora la empresa que empezó como motor de búsqueda podrá incluir las noticias de AP en su sistema de lector de noticias Google News.

El tema resulta revelador si se consideran las palabras del CEO de AP hace menos de un año en el que miraba a los agregadores como antagonistas:

Crowd-sourcing Web services such as Wikipedia, YouTube and Facebook have become preferred customer destinations for breaking news, displacing Web sites of traditional news publishers. We content creators must quickly and decisively act to take back control of our content.

La noticia fue difundida por el blog de Google News.

Un punto interesante es que la AP asegura que “AP y Google también trabajarán juntos en algunas áreas, como maneras de mejorar el descubrimiento y la distribución de las noticias”.

Ante las acusaciones de los diarios (y sobre todo de Rupert Murdoch de NewsCorp.) hasta hace algunos meses de ser uno de los culpables de la crisis de los diarios, Google ha llevado a cabo diferentes proyectos para “salvar” a los medios, como FastFlip.