Cooperación sin cordinación: Cómo crear una Constitución de manera colaborativa

Artículo publicado en Sentidos Comunes originalmente.

constitucion

GitHub es un servicio que permite almacenar, compartir y discutir proyectos de código abierto (open source). La plataforma ya tiene cinco años, y, según afirmaron en su blog, cuentan con 3.5 millones de usuarios y 6 millones de proyectos.

En este lugar fue donde, hace 5 días, un usuario denunció un “bug” (término que se usa para denominar errores o fallas en la programación de software): el gobierno de Estados Unidos sufre de “cierre parcial”. Utilizando el clásico lenguaje de los programadores, devatron5000 escribió: “Espero que puedan resolver esto pronto. El gobierno debería tener un 100% de tiempo con actividad para ser una fuente confiable para el resto del mundo”.

Por supuesto, varias respuestas utilizaron también un humor nerd para referirse a posibles soluciones:

  • “Pareciera ser que código agregado en HealthCare() está causando la falla de algunos de los tests de la Constitución”.
  • “El método: republicanAnswer(NSString)question (NSObject)party{ if( party.democratic){ return NO; }else if (party.republican){ return YES; } parece estar roto”.
  • Bueno, ¿qué esperaban que ocurriera cuando tenemos el hábito de cambiar de director de proyecto cada cuatro años? Liderazgo inconsistente construye software basura”.

Aprendiendo de las comunidades de código abierto Aunque el caso anterior se trata de una broma, no resulta tan descabellado pensar las comunidades de código abierto (open source) como un modelo del cual nuestra democracia podría aprender un par de cosas. En su famosa charla TED “Cómo Internet (algún día) transformará el gobierno”, Clay Shirky asegura que el principal objetivo de los grupos de código abierto es poner orden al “caos social” que genera un gran volumen de personas debatiendo y proponiendo soluciones al mismo problema.

La solución: los sistemas de control de versiones. Estos modelos en su versión tradicional sólo permiten realizar cambios a quienes tengan los permisos específicos, ya sea a nivel general o en una subsección del código.. El problema es que finalmente existe un “propietario”, es decir, una o más personas que poseen el control total, lo que Shirky compara con el sistema feudal. Así, dice, se creó el Office de Microsoft o el Photoshop de Adobe, donde las empresas son dueñas del software. A este modelo se le llama “centralizado”.

Sistema de control de versiones centralizado
Sistema de control de versiones centralizado

¿Qué hicieron las comunidades de código abierto? Linus Torvalds, el creador de Linux, pensó otro esquema. Se negó a caer en el método tradicional de los sistemas de control de versiones y, en cambio, administró la colaboración de usuarios a través de su correo, uniendo las modificaciones que le enviaban. Luego de años trabajando de esa manera ideó Git, un sistema de control de cambios que permitió tener acceso al código de fuente a todos los colaboradores y generar cambios con un código identificador individual. A este modelo es al que se le llama distribuido.

Sistema de control de versiones distribuido
Sistema de control de versiones distribuido

El gran cambio según Shirky: cooperación sin coordinación. Es decir, que gracias a los sistemas distribuidos cualquier persona fue capaz de tomar una parte del código, mejorarlo y luego dejarlo en la “copia canónica”, es decir, la definitiva.

Entre otras características, GitHub permite revisar el historial de cada proyecto, quiénes han sido los colaboradores, los “compromisos” adquiridos por los usuarios con su respectivo estado de avance y otras líneas de desarrollo tomadas por otros usuarios.

En GitHub cada cambio tiene un código específico y es posible de ser visualizado de manera individual. El rojo muestra texto eliminado y el verde el agregado.
En GitHub cada cambio tiene un código específico y es posible de ser visualizado de manera individual. El rojo muestra texto eliminado y el verde el agregado.

Lo que demuestra la anécdota del comienzo -un usuario que propone mejorar el sistema político estadounidense a través de GitHub- no parece tan descabellado. ¿Por qué no pensar proyectos de ley, debates presupuestarios o incluso una Constitución creada por todos a través de un sistema de código abierto? Shirky asegura que el modelo no sólo es colaborativo, distribuido y económico sino que además está en sintonía con los ideales democráticos.

Lo que parece haber aprendido Islandia de los Git

En la vida real, el proceso más parecido a elaborar una constitución a través de un modelo distribuido es el de Islandia. Existen muchos mitos al respecto. Aunque algunos medios tildaron el proceso de “crowdsourcing” (colaboración abierta), al menos en esta presentación de una de las co-autoras del documento lo niega rotundamente.

En realidad, el proceso tuvo ciertas características que lo hicieron parecer distribuido, pero como afirma Silja Ómarsdóttir: “Todo lo escrito en la versión final pasó antes por nuestro comité”. Algunas de las ideas que no pasaron, por ejemplo, fueron criminalizar la banca o eliminar la propiedad privada. Sin embargo, existen algunos procesos que valen la pena destacar y que parecen haber estado inspirado en el sistema Git.

Como punto de partida se convocó a 1.000 ciudadanos a opinar. Las personas fueron elegidas al azar aunque respetando una representación estadística de edad, origen geográfico y sexo. En la nube de palabras final los términos más importantes eran nación, recursos naturales, Constitución y sistema de salud. En cuanto a los valores, los más mencionados fueron responsabilidad, igualdad, democracia, honestidad, respeto a los Derechos Humanos, justicia y libertad.

Este trabajo fue tomado como punto de partida por los 25 expertos encargados de redactar el documento final. El trabajo de escritura tomó cuatro meses, y lo destacable del proceso fue que los comité que se formaron tuvieron siempre el mandato de actuar con transparencia y apertura.

El comité en el que participó Ómarsdóttir se reunía los miércoles para elaborar una nueva versión del documento. En caso de estar de acuerdo, se publicaba en la web y en Facebook, Twitter, Flickr y Youtube.

Como en GitHub, la versión web permitía ver a la izquierda la última versión del borrador y enlaces a las versiones anteriores y a la derecha los comentarios de los miembros del comité sobre los cambios. Además, al final había un espacio abierto a comentarios a través de Facebook, desde donde se recibieron más de 3.000 mensajes con, según el testimonio de Ómarsdóttir, “opiniones que no habíamos considerado”.

Parte de la interfaz de la redacción de la Constitución de Islandia (vía).
Parte de la interfaz de la redacción de la Constitución de Islandia (vía).

El testimonio de Silja Ómarsdóttir termina de una manera no muy optimista: en la nube de palabras final de la Constituciónel término más importante es “Parlamento” (Alþingi), que posee un bajo 9% de confianza en Islandia.

Como dice Clay Shirky, las comunidades de código abierto crearon una nueva forma de debatir. No necesariamente debe ser implementado de manera radical en los procesos legislativos o constituyentes de los países, pero ya que respetan el sistema democrático y permiten una mayor participación a la que estamos acostumbrados, representan un modelo simple e imitable. Sin embargo, el punto de quiebre actual no parece estar de lado de la tecnología (el software existe, se puede descargar e instalar) sino que de la capacidad de la ciudadanía y sobre todo de sus representantes de crear un compromiso con la apertura y la transparencia.

Electores activos, campañas pasivas: Analizando las campañas presidenciales

A pesar de que la sociedad civil ha sido hábil en utilizar internet y las redes sociales como una herramienta de organización y movilización, los candidatos siguen utilizando un lenguaje propio de otros formatos y actuando con negligencia ante el deseo de los usuarios de colaborar y participar en la vida cívica a través de sus celulares y computadores. Artículo originalmente publicado en PuroPeriodismo.

obama

¿A quiénes les hablan los candidatos presidenciales a través de las redes sociales? La pregunta parece ingenua pero devela el mayor pecado de las campañas digitales: subestimar a los usuarios. Una revisión rápida de las cuentas de los comandos y los candidatos reflejan lo que sobra: artículos de medios tradicionaleseslóganes sin argumentosmemes o intentos de memesdifusión de eventospromoción de artículos de márketing; e imágenes y/o relatos de las “visitas a terreno” de los candidatos. Gran parte (si no toda) de la actividad de las cuentas de los candidatos cabe en esa categoría.

Los sitios y las cuentas en redes sociales de los candidatos reflejan una visión pasiva de la audiencia, lo cual resulta paradójico por sus constantes referencias al “malestar” ciudadano. En ningún sitio existen espacios abiertos a la mejora o colaboración en el programa, más allá de formularios que impiden leer lo que otros han escrito, sin espacio para el debate (algo así como lo que corrigió Acceso Inteligente de la Ley de Acceso a la Información). El único espacio de conversación de muchas de las candidaturas son los comentarios de Facebook, que probablemente deben ser vistos más como un dolor de cabeza que como una oportunidad.

Es verdad que existen casos en los que se ha intentado abrir espacios. Sin embargo, en la práctica, la performance es pobre, como el grupo de Facebook “Comando Bachelet Comuna Canela”que se encuentra sin actualizaciones desde mayo a pesar de estar enlazado en el sitio de la candidata. O el medio creado por Franco Parisi, El Empoderado que, paradójicamente, mantiene la estructura de comunicación tradicional a pesar de su aspecto amateur.

¿Qué es lo que falta? Como escribió Paulina Ibarra, a propósito de las primarias, “los invitamos a participar pero no los involucramos, los invitamos a tomar acción pero no les decimos cómo”. Puede que los sitios cumplan con la última tendencia en el uso de tipografías o que esté desarrollado en HTML5, pero nada de eso sirve si no son capaces de aprovechar esa audiencia.

Clay Shirky es un admirador de lo amateur y, según dice, un espacio de apariencia poco profesional puede incluso promover una mayor participación. Para usar un ejemplo que muchos de nosotros conocemos, la primera versión de Twitter no fue precisamente estética, y fue la comunidad de usuarios la que permitió mejorar el sistema, sugiriendo definiciones clave como la inclusión de las menciones entre las cuentas o los hashtags como método para agregar una conversación. El problema de los sitios web de los candidatos es que se consideran espacios terminados, sin aspectos mejorables. El mayor logro en este aspecto es la publicación de material producido por los usuarios, lo cual Franco Parisi y Marcel Claude realizan con frecuencia.

La pregunta que surge entonces es qué hacer. El referente más obvio es el de Barack Obama: en su campaña por la reelección el 2012, el actual presidente de Estados Unidos fue capaz de superar lo que había hecho cuatro años antes. La novedad fue precisamente la activación de los usuarios: desde un panel personalizado para los activistas hasta un foro de mensajes que permitía a los usuarios publicar y encontrar viajes disponibles. Hoy resulta difícil calificar una estrategia en redes sociales como exitosa si no incluye como eje la colaboración.

También existen iniciativas destacables a nivel global y que podrían ser incorporados como elementos de la estrategia digital de los candidatos. En este caso es necesario diferenciar la plataforma utilizada para dar espacio a la colaboración del objetivo con el que se use. En el primer caso existen sistemas como Ushahidi o MediaWiki (ambos open source), que basta instalarlos en un servidor y personalizar para ponerlo a disposición de los usuarios. Otras plataformas ya tradicionales de internet son los foros, blogs y mailing lists.

Sin embargo, la mayoría de las veces la dificultad no es técnica, sino que el foco de lo que es o debería ser una campaña. Un ejemplo sería la elaboración de su programa de gobierno utilizando una plataforma de desarrollo de código abierto como GitHub. ¿Qué nociones técnicas se requerirían? No muchas. Sólo descargar GitHub, instalarlo en el servidor y hacerlo andar, lo que a alguien con conocimientos podría tomarle apenas dos o tres horas.

El sitio especial de GitHub sobre open source y datos y gobiernos abiertos.
El sitio especial de GitHub sobre open source y datos y gobiernos abiertos.

La elaboración del programa de gobierno es un ejemplo, pero también podrían realizarse iniciativas menos ambiciosas. Un buen ejemplo es #MunicipalesLimpias, una herramienta que puso a disposición LaTercera.com (disclaimer: ahí trabajo) para que los usuarios denunciaran malas prácticas en la propaganda electoral utilizando Ushahidi. Otro ejemplo local es el Inspector de Intereses de Ciudadano Inteligente, una plataforma que permite obtener información de posibles conflictos de interés de los parlamentarios. Un mapa de denuncias de estado de las ciclovías o un sitio de imágenes de las necesidades de los liceos, por ejemplo, son iniciativas fáciles de desarrollar y que permitirían al candidato diferenciarse del resto en áreas específicas y, a su vez, colaborar con esas causas específicas.

Esta semana el candidato de las primarias Andrés Velasco, lanzó “Fuerza Pública”, un “do tank” desde el cual pretende promover las buenas prácticas en la política. Habrá que ver cómo se desenvuelve el referente en el futuro, pero sin duda que sería decepcionante que no contara con iniciativas de transparencia y participación en el ámbito digital tanto a nivel de las políticas públicas como en su campo de acción.

Los comandos políticos parecen haberse sumado a la carrera por conseguir más fans y seguidores (varios de ellos han comprado avisos en Facebook), pero no parecen contar con un objetivo coherente. A pesar de que la sociedad civil ha sido hábil en utilizar internet y las redes sociales como una herramienta de organización y movilización, los candidatos siguen utilizando un lenguaje propio de otros formatos y actuando con negligencia ante el deseo de los usuarios de colaborar y participar en la vida cívica a través de sus celulares y computadores.

BuzzFeed, candidato a ser “el” medio digital de la campaña en EE.UU.

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El tweet  es de un periodista de Politico, pero fue retwitteado por el editor de BuzzFeed. Me parece un muy buen ejemplo de lo que está haciendo BuzzFeed y que en Chile parecería casi imposible. El editor del medio está retwitteando a un periodista de Politico (la “competencia”), quien a su vez está compartiendo el enlace a un blog que a su vez está exhibiendo un video de la MSNBC.

EE.UU. está en plena campaña electoral y los medios digitales disputan por ser los ganadores en términos de audiencia. Para las elecciones pasadas aparecieron dos medios 100% digitales que afectaron las estadísticas y obligaron a la gente de medios como el New York Times o el Washington Post a replantearse su forma de hacer las cosas: Politico y el Huffington Post.

De lo que he leído este año el nuevo estreno que causa sensación es BuzzFeed, un medio  enfocado en compartir viralmente contenido y en el que el reporteo es sólo una etapa, como explican aquí. De hecho, el tráfico proviniente de redes sociales sería cerca del 55% según NJL.

Al parecer, la gente se lo empezó a tomar en serio cuando Ben Smith, de Politico al que han llamado “el padre del blogueo político”, tomó el cargo de editor del medio.

Contenido como lego

En primer lugar, pusieron en duda el largo tradicional que utilizan los diarios -y que fue copiado irreflexivamente en la web- en la cobertura de noticias.

Lo que se desprende de la manera como cubren las cosas es que si un medio quiere ser compartido entonces debe permitir hacerlo con “cápsulas” de información que, como explican aquí, funcionen como piezas de lego que el usuario pueda armar y desarmar a su antojo.

Las categorías de BuzzFeed.

Esto quiere decir que, por ejemplo, una cuña puede perfectamente ser una “noticia”, lo que en el caso de la web entenderíamos como una URL.

Por ejemplo, un periodista debe cubrir la visita del Presidente a un lugar. Estando allá, su discurso se centra en la posible reforma tributaria, un tema que está marcando pauta y que, por lo tanto, se merece una nota. Sin embargo, también ocurre que un grupo de estudiantes lo interpela a mejorar la situación de la educación superior.

En un medio tradicional, la información sería una nota con, quizás, un agregado al final del  texto: “Al final del discurso, el Presidente fue increpado por estudiantes…”.

Sin embargo, BuzzFeed no lo hace así. Aquí hay un ejemplo de una nota de 5 párrafos breves contando la anécdota.

Según creo, uno de los sitios que dio inicio a esto fue Tumblr. ¿Por qué no compartir una cita como algo aparte, con valor por sí mismo?

Una cita o un link que perfectamente pueden ser compartidos por sí solos en Tumblr

Los periodistas como nodos

Lo anterior, sin embargo, sólo puede ser concebido por periodistas que manejen y entiendan ellos las herramientas sociales. Otra de las influencias de este tipo de coberturas, creo, es Twitter, donde a través de pequeñas actualizaciones podemos entregar una nota completa si su cobertura se asume como un todo y asumimos que esa persona es seguida por gente que conoce de qué está hablando la persona.

Por lo general, en BuzzFeed las notas son publicadas antes a través de las cuentas de Twitter. Estas personas tienen distintas voces, cubren diferentes temas y algunas veces están en disitntos lugares, según el artículo, por lo que al final funcionan como “nodos” de información que en el sitio se ve como un todo y que cada uno puede personalizar en su timeline de Twitter eligiendo a quién seguir y a quién no.

Giorgio Jackson y su éxito en las redes sociales: ¿El regreso de las noticias políticas?

Me cuentan que el video de la exposición de Giorgio Jackson ayer en el Senado fue un éxito en las redes sociales. No tengo datos duros, pero no encontraría raro que así fuera.

Muchos pensarán que el fenómeno contiene una crítica implícita a la pauta de los medios de comunicación, que muchas veces esconden el “debate real” en post de su propia agenda de desinformación. Sin embargo, habría que hacer un análisis más profundo. No descarto la tesis anterior, pero también creo que existe otra explicación.

Las redes sociales son una de las mejores oportunidades de la gente para mostrarse no como son sino como quieren ser. He escuchado a muchos periodistas decirme: “¿Pero de qué voy a hablar? No me interesan los temas serios, eso me va a desprestigiar”. En mi opinión, las apariencias duran poco en Twitter porque resulta fácil descubrir cuándo se trata de una postura artificial y cuándo de una convicción.

Tal como en la vida real: puede que alguien pueda vislumbrarnos en una primera reunión demostrándonos su inteligencia pero que en las posteriores sólo vayamos decepcionándonos porque nos damos cuenta de que, por ejemplo, repite los temas y los argumentos.

Sin embargo, esa percepción de que se puede ser como una quiera tiene una consecuencia para las noticias: la decisión de consumir y compartir no son siempre las mismas, la gente no comparte todo lo que consume.

Según un estudio al respecto del New York Times del que hablé antes, el 68% comparte para darle a la gente una mejor impresión de quiénes son y qué les interesa. El caso de la exposición de Giorgio Jackson en el Senado es un buen ejemplo: puede que un joven que lo compartió haya visto diez videos “estúpidos” en Youtube antes sin contarle a sus amigos o seguidores. Pero sí le interesó que la gente supiera que él estaba viendo ese video y no otro. Porque finalmente

Esta tendencia representa una gran oportunidad para los diarios que pretendan ser referentes “serios” ya que si son las noticias políticas las que se promocionan entonces inevitablemente aumentará su tráfico. A mucha gente le gusta mostrarse en las redes sociales como inteligente, informado y con opinión. El “espiral del silencio” se agranda en temas como la ecología o la defensa de causas fáciles pero que, en la práctica, significan poco como “la educación”.

El 73% procesa la información más profunda, rigurosa y reflexivamente cuando la comparte, lo cual representa otra oportunidad: si bien el joven vio 10 videos de gatos tocando piano antes del de Giorgio Jackson, es probable que a este último le haya puesto mucha más atención que al resto. Obvio: lo va a compartir. ¿Y si le preguntan después? No puede quedar mal.

Y ya que le puso más atención, los diarios podrían hacer un esfuerzo mayor por generar un debate alrededor de él. Y no me refiero sólo a comentarios, sino que también a interactivos. Ejemplo: una aplicación que determine en qué % estás de acuerdo con Jackson. Les gustaría compartirlo, creo.

Colaboración: Sarah Palin y las mamá oso

Cuando vi este video por primera vez, quedé impresionado. Me sentí como si estuviera siendo parte del fenómeno que causó la Obama Girl en las presidenciales pasadas de EE.UU.

Así que decidí escribir una colaboración para Política Rock. Lamentablemente, y aunque fue escrito hace pocos días, el post quedó un poco retrasado porque ya han surgido diversas reacciones. La principal: sarahdoesntspearkforme.com, que apareció con un virulento (de viral y de nocivo) video de respuesta al anterior:

Sin embargo, esto no hace más que comprobar lo que digo en Política Rock: es el costo de la primera etapa de su campaña en la que intentará dirigirse a las mujeres conservadoras.

Leer el post de Política Rock.

Columna: De las redes a las decisiones. David Cameron y Facebook.

Hace unas semanas, David Cameron, el recién llegado Primer Ministro Británico, conversó con Marck Zuckerberg, uno de los creadores de Facebook, sobre las maneras en que Facebook podía ayudar al Reino Unido a encontrar ideas para llevar a cabo los recortes fiscales.

En nuestro caso, es una pena ver cómo el Presidente se enreda y no logra acuerdos con la oposición. A raíz del terremoto, por ejemplo, podría haber desarrollado una estrategia similar a la de Cameron, a través de la participación. Así, habría legitimado sus resoluciones con la misma gente, por lo que la oposición habría quedado entre la espada y la pared. Algo así como: “vean ustedes si apoyan o no mi proyecto para la reconstrucción, pero esto es lo que está diciendo la gente”.

Por otro lado, que ser un político 2.0 no sirve de nada si eso no tiene una consecuencia en la forma como haces política. Esto sobre todo en los parlamentarios. ¿De qué sirve que twitteen todo el discurso del 21 de mayo?

Sobre esto último escribí una columna que fue publicada en Vota Inteligente que fue publicada hoy.

Video filtrado: Encuentro de Sarah Palin con una alaskiana

Palin era gobernadora de Alaska pero se retiró. Entre otras cosas, se dedicará a grabar una serie televisiva que se llamará “el Alaska de Sarah Palin”. Se le ha criticado mucho por la decisión. No cabe duda que tiene que ver con su aspiración a la Casa Blanca para las elecciones presidenciales del 2012.

Hace menos de una semana que anda rondando un video de Youtube en el que una ciudadana de Alaska le reclama a Palin haber dejado de lado sus responsabilidad para convertirse en una celebridad. La polémica ocurre cuando la mujer le dice a Palin que es profesora y Palin responde con un “roll eyes”, o sea, un movimiento de ojos.

Para los que nos cuesta un poco el inglés, aquí pueden encontrar una transcripción.

Como respuesta, Sarah Palin escribió una nota en su página de Facebook donde escribe:

They claim I – wait for it – “appear to roll my eyes” when the lady tells me she’s a teacher. Yes, it’s come to this: the media is now trying to turn my eyebrow movements into story lines. (Maybe that’s why Botox is all the rage – if you can’t move your eyebrows, your “eye rolling” can’t be misinterpreted!) If they had checked their facts first, they would have known that I come from a family of teachers; my grandparents were teachers, my father was a teacher, my brother is a teacher, my sister works in Special Needs classrooms, my aunt is a school nurse, my mom worked as a school secretary for much of her professional life, we all volunteer in classrooms, etc., etc., etc. Given that family history, how likely is it that I would “roll my eyes” at someone telling me that they too work in that honorable profession? Stay classy, LSM.

Los LSM son los lame-stream-media, donde se supone que también incluye a Wikileaks.

Lo triste de esto es que hasta ahora el video ya alcanzó el millón de reproducciones, más de la mitad de que su video de campaña “Mama Grizzlies“, que ya lleva cerca de dos meses en la web.