¿Cómo usan las redes sociales los Gobiernos?

La mayoría de los informes y evaluaciones sobre las redes sociales se refieren a su uso por parte de personas. Un informe emitido recientemente por la OCDE, sin embargo, tiene el mérito de explorar las acciones de los gobiernos pero desde un punto de vista institucional. Algunas preguntas clave son:

  • ¿Cuenta con una estrategia u objetivos?
  • ¿Tiene algún plan de desarrollo de capacidades?
  • ¿Cuenta con manuales para instituciones y/o servidores públicos?
  • ¿Posee mecanismos formales de coordinación?
  • ¿Usa métricas o indicadores?

Las tareas para los gobiernos son varias. Al final del documento, de hecho, se propone un checklist de acciones que vale la pena revisar: Checkist 1 CHECKLIST 2

Descarga “Social Media Use by Governments: A Policy Primer to Discuss Trends, Identify Policy Opportunities and Guide Decision Makers”.

P.D.: Agradezco a @nelsonrp, quien me informó sobre el documento a través de Twitter.

El tuit y sus circunstancias

Nueva colaboración en la Revista Qué Pasa:

¿Hasta qué punto es legítimo que los medios seleccionen y publiquen mensajes de personas en las redes sociales, sin su consentimiento, para ilustrar un punto de vista? El contexto de los mensajes es parte de los mensajes.

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Otras colaboraciones en la Revista Qué Pasa:

  • Qué dice el público: Dos estudios recientes ponen en duda la visión que plantea que las redes sociales son un espacio que promueve la diversidad de opinión y la participación política.
  • Jihad en banda ancha: El avance del grupo fundamentalista islámico ISIS por el norte de Irak ha desatado una crisis internacional. Pero su cuidada estrategia de uso de redes sociales deja claro que su guerra la libran en todos los frentes.
  • La miopía de Twitter: La red social de microblogueo avanza hacia un mayor control de la experiencia del usuario, restringiendo el camino para los desarrolladores independientes. Es parte del ciclo. El peligro: perder oportunidades de mejorar por no leer bien el entorno.
  • A los medios les falta punk: El caso de la rockera estadounidense Amanda Palmer y la relación con sus fans a través de internet resulta un buen ejemplo a seguir por los medios que se han quedado atrás en su relación con sus audiencias.
  • Manda Bezos: El mundo se sorprendió con la noticia de la venta del Washington Post a Jeff Bezos, el fundador de Amazon. Una revisión a su estilo y a su filosofía dan pistas de por qué podría serla persona adecuada para el trabajo.

Qué dice el público

Nueva colaboración en la Revista Qué Pasa:

Dos estudios recientes ponen en duda la visión que plantea que las redes sociales son un espacio que promueve la diversidad de opinión y la participación política.

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Otras colaboraciones en la Revista Qué Pasa:

Contra el concepto de influyente

Hace unas semanas compartí un post con los reparos al concepto de viral que aparecen el libro “Spreadable Media: Creating Value and Meaning in a Networked Culture“.

Hago lo mismo ahora pero con el de “influyente“.

  • Peter Dodds, Roby Muhamad y Duncan Watts (2003) probaron (…) pidiéndole a más de 60.000 personas alcanzar 18 “personas objetivo” en 13 países mediante el reenvío de un correo a alguien que pudiera conocerlos. El estudio identificó una media de cinco a siete pasos para que el mensaje llegara a su destinatario, pero no encontraron ninguna evidencia de “influyentes”. Como resume Clive Thompson: “Los ‘hubs’ -gente altamente conectada- no fueron cruciales. Por supuesto, existieron. Pero sólo el 5% de los correos pasaron por uno de estos superconectores. El resto de los mensajes se movió a través de la sociedad por caminos mucho más democráticos, pasando con rapidez desde alguien débilmente conectado a otro, hasta que llegara al objetivo”.
  • Todos consideramos recomendaciones de fuentes conocidas por sobre desconocidos y de expertos por sobre neófitos. Sin embargo, esa influencia casi siempre es contextual y temporal, dependiendo del sujeto, la credibilidad del interlocutor y otros factores. Claro, hay influyentes, pero quién son esos influyentes puede cambiar sustancialmente de un caso a otro.
  • Es fácil de notar cómo este concepto del “influyente” se hizo popular junto con la de marketing viral: las dos asumen que hay un camino rápido en la construcción de interés en torno a un mensaje propio. En el caso del marketing viral, el mito es que algo insertado dentro del “ADN” del contenido infectará a las personas y su única opción será compartir sus mensajes. En el caso de los “influyentes”, el mito es que si un experto en marketing alcanza un pequeño grupo de líderes de tendencias, esas pocas personas atraerán al resto de las ovejas.
  • Scott Gould (2011) examinó la tensión entre “cosecha” y “siembra”. Usando una metáfora de la agricultura, aseguró que los expertos en marketing tienen que repartir semillas entre muchas potenciales relaciones y luego identificar las relaciones que se desarrollen y que valgan la pena profundizar.
  • La sugerencia de Gould de “cosechar” contenido y luego “sembrar” potenciales seguidores sigue la lógica de la conectividad social online: comunicación abierta que usualmente lleva a conexiones temporales y dentro de un contexto, de las cuales unas pocas se podrán transforman en relaciones de largo plazo.
  • Los profesionales de los medios y el marketing deben abandonar la ilusión de que apuntar a las mismas nueve mamás blogueras o a un puñado de celebridades en Twitter es todo lo que se necesita para hacer circular un mensaje propio. Un modelo así limita las valiosas relaciones que puede construir un productor o una marca, devalúa a las personas que no son consideradas “influyentes” en un principio y, por último, refuerza la lógica “uno a muchos”.

Contra el concepto de viral

De “Spreadable Media: Creating Value and Meaning in a Networked Culture“:

  • Inseguros de cómo capturar la atención de las audiencias, los expertos en márketing y los distribuidores rezan para que el material “se viralice”.
  • Hay una proposición implícita y a veces explícita de que la propagación de ideas y mensajes puede ocurrir sin el consentimiento de los usuarios e incluso a pesar de su resistencia consciente. Así, las personas serían engañadas para distribuir una agenda oculta cuando comparten contenido atractivo.
  • Versiones simplificadas de la discusión sobre los “memes” y los “virus mediales” le han dado a la industria de medios una falsa sensación de seguridad justo cuando la antigua economía de la atención ha permanecido mutando.
  • Esos términos prometen un modelo pseudocientífico de comportamiento de las audiencias. La manera como se usan esas palabras han mistificado la manera como el material es compartido, llevando a los profesionales de las comunicaciones a la quijotesca tarea de crear “contenido viral”.
  • Si las empresas siguen pensando que pueden crear textos mediales que le hacen algo a las audiencias (infectarlas) más que para que las audiencias hagan algo con ellos (propagarla), se estarán engañando a sí mismas al creer que controlan a las personas.

Jihad en banda ancha

Nueva colaboración en la Revista Qué Pasa:

“El avance del grupo fundamentalista islámico ISIS por el norte de Irak ha desatado una crisis internacional. Pero su cuidada estrategia de uso de redes sociales deja claro que su guerra la libran en todos los frentes.”

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