Del papel a la tableta: Lecciones aprendidas de Adobe vs. HTML5

Durante ese semestre se desarrolló en la Facultad de Comunicaciones de la UC el curso Convergencia Multimedia. El proyecto existe desde hace años y fue ideado y llevado a cabo por Eduardo Arriagada.

La diferencia este semestre fue que uno de los clientes era Kilómetro Cero, un medio online enfocado al público joven, que le pidió a los alumnos que realizaran dos caminos diferentes para su versión en tablet: una como app nativa y otra dentro del browser en HTML5. También hubo una empresa de bancos y otros temas interesantes, pero por mi interés y el tema del blog les comento sólo los proyectos para Kilómetro Cero.

La gracia del curso, creo, fue que los proyectos realmente se llevaron a cabo. Ayer ambos presentaron sus conclusiones, y así fue como en una clase de la Facultad de Comunicaciones terminamos conversando desde frameworks para desarrollo de revistas paginadas en HTML5 hasta la nueva herramienta de InDesign para publicación de apps.

 App con InDesign

El grupo que presentó la versión para tabletas con una app nativa utilizó la nueva herramienta de InDesign, que compró WoodWing hace muy poco para incluirlo como plug-in.

La gracia de este sistema es que se ahorran muchos costos de desarrollo. Una vez que el diseñador termina de trabajar en el producto en InDesign, éste pasa por una “caja negra” que luego lo envía a diferentes markets, tal como muestra la foto.

Por lo tanto, su principal cualidad es la baja exigencia que tiene en cuanto a recursos humanos y la buena integración que se puede lograr con el flujo normal de la producción de la revista.

Desde el punto de vista del lector/usuario, además, resulta bastante cómodo. En primer lugar, la revista se transforma en una aplicación en los markets respectivos, como el Apple Store del iPad.

Además, la performance de la interacción entre el dedo y la pantalla funciona bastante bien. Esa “caja negra” a la que es enviada luego de terminada la diagramación en InDesign produce un ejemplar bastante descente.

El principal problema, sin embargo, es que todavía no se agregan muchas opciones, por lo que su flexibilidad es mucho menor a la que se podría lograr creando un producto desde cero. Por ejemplo, los alumnos contaron con frustración que no pudieron encontrar la manera de crear una galería con scroll en las miniaturas.

Pero también está el tema del costo. Aunque la inversión que debe realizar una revista para trabajar de esta manera es relativamente baja (capacitación + licencias), existe un cobro por parte de Apple y de Adobe. Apple, por un lado, cobra el 30% de cada transacción y de cerca de $60.000 anuales por el sólo hecho de estar en la Apple Store.

Adobe, por otro lado, tiene precios de licencia para InDesign y para el sistema de Digital Publishing que pueden ser revisados aquí.

En conclusión, la opción de Adobe es recomendable si existe la urgencia por lanzar la versión para tablets. Otro factor es el del modelo elegido: si nuestra principal fuente de ingresos va a ser la versión en tablets entonces quizás sea más conveniente invertir en un desarrollo específico en HTML5 para ahorrarnos ese desagradable 30%.

Web en HTML5

Otro grupo, en cambio, desarrolló una opción en HTML5. El HTML5 es una actualización de HTML (lo que muestran los browsers) y permite desarrollar una experiencia igual a la de una aplicación nativa. Es la opción que tomó, por ejemplo, el Financial Times.

El punto clave de optar por una versión en HTML5 es la independencia que entrega desvincularse de las licencias de Apple y Adobe. La web (www) es abierta, no pertenece a nadie y no existen exigencias para publicar.

Además, el rápido auge que ha tenido el HTML5 permite prever que de aquí a 5 cinco años será una tecnología mucho más común de lo que es ahora.

Sin embargo, dado su nivel de novedad, exige un alto costo de inversión para el primer número. Aunque se utilicen frameworks de desarrollo (“librerías” que traen programadas, por ejemplo, las funciones de paginación), se necesita un expertise que poca gente posee en Chile. Además, es previsible que la tecnología sufra varios cambios en poco tiempo.

Además, posee la característica de que todo lo que se lee se encuentra “en la nube”. A diferencia de una app que se descarga una vez y puede ser leída en cualquier momento, el contenido en HTML5 exige estar conectado para poder ser consumido.

Aunque en la revista Wired apareció hace un tiempo en su portada que “la web está muerta”, principalmente debido al auge de las apps, las últimas cifras han mostrado una tendencia positiva de los usuarios de las tabletas a usar la web (como muestra el gráfico).

Pero existe otro factor: el cobro. Una de las principales cualidades de tener tu app en los markets de los sistemas operativos es que ya tienes tu tarjeta conectada, por lo que el proceso de descarga con cobro es mucho más sencillo. Si quieres subir tu revista en HTML5 y cobrar el proceso va a ser mucho más engorroso, ya que tendrás que crear un nuevo proceso de registro. El usuario tendrá que incluir el número de su tarjeta de nuevo, lo que no es necesario si tienes una App en el Apple Store, por ejemplo.

Por lo tanto, una revista en HTML5 es recomendable cuando existe el tiempo, la plata y las ganas de invertir en investigación y desarrollo. Mantenerla en línea y actualizada exige al menos un programador extra, pero también vale preguntarse si no es ese desarrollador más barato que la comisión de Apple y Adobe.

Conclusión

Mientras que InDesign ofrece una alternativa segura pero limitada, el HTML5 es inseguro pero ilimitado. Ninguna de las dos es una opción definitiva, pero una es más arriesgada que otra.

Sobre todo si se trata de una publicación chilena, donde difícilmente la estrategia sea “digital first”, quizás sea preferible optar por InDesign ya que la inversión es mucho más baja y, aunque la comisión es alta, no se espera que hayan tantas descargas. Si lo que queremos es apostar al mundo, entonces quizás sea mejor esperar un poco y optar por una versión en HTML5.

Existen varios temas que no toqué aquí, como el éxito de apps simples como la del New Yorker que, sin invertir en contenido multimedia o interactivo, han demostrado que una de las principales cualidad de las tablets es que la gente realmente lee. Este post, sin embargo, está mucho más enfocado a la conveniencia/inconveniencia desde el punto de vista de la producción. A la hora de juzgar qué modelo optar (Adobe o HTML5) también deben ser considerados otros factores de los que no hablé aquí.

P.D.: Gran parte de este contenido fue comentado por los alumnos del taller, así que le doy todos los créditos a ellos.

P.D.2.: Sigo impresionado de haber conversado sobre estos temas en una sala universitaria de periodismo.

P.D.3.: Aquí un comentario de Eduardo Arriagada sobre el curso.

New Twitter: El ícono es la clave

Hoy día, Twitter lanzó el spoiler oficial sobre su nueva versión, que puede encontrarse en twitter.com/newtwitter. El gran cambio se trata de integrar el streaming multimedia en el sitio mismo de Twitter.

Según Mashable, los “socios” con los que trabajará serán DailyBooth, DeviantART, Etsy, Flickr, Justin.TV, Kickstarter, Kiva, Photozou, Plixi,Twitgoo, TwitPic, TwitVid, USTREAM, Vimeo, yfrog y YouTube.

Otra de las características que se alcanzan a observar es que cada tweet individual podrá ser desplegado a un costado del timeline, sin la necesidad de acceder a otra URL.

En una charla del TED, Michal Sander, un filósofo político de Harvard, explicaba que la raíz de todos los debates es la pregunta por la esencia de las cosas. Ponía como ejemplo una sociedad en la que existieran pocas flautas. ¿Cómo deberíamos repartirlas?

He said, that’s what flutes are for — to be played well. He says that to reason about just distribution of a thing, we have to reason about, and sometimes argue about, the purpose of the thing, or the social activity, in this case, musical performance. And the point, the essential nature, of musical performance is to produce excellent music.

¿Cambia Twitter su esencia con los cambios que propone? ¿Sigue siendo lo mismo?

En caso de cambiar su esencia, estaría corriendo un grave riesgo de abandono, porque a lo que estaría comenzando a parecerse –Facebook– ya existe.

Con el movimiento, lo que intenta Twitter es competirle a los clientes como TweetDeck o Seesmic Desktop, que hoy en día canibalizan cerca del 20% de sus visitas, impidiéndole acceder a muchísimos usuarios que prefieren utilizar una aplicación.

Y aunque en un primer momento pensé que el asunto podía ponerse grave, creo que el cambio será irrevelante.

Una cuestión de iconitos

Como ya lo demostró Chris Anderson, en términos proporcionales el ancho de banda para lo que entendemos como “web” (el WWW, los browsers, etc) ha ido reduciéndose críticamente a partir del 2000, siendo reemplazado por aplicaciones que permiten realizar funciones específicas.

Este es el único avance que ha mostrado Twitter sobre cómo será su próxima versión.

¿La razón? La aparición de muy buenas opciones a través de sistemas como Apple Store por las que se cobra muy barato. ¿Y por qué? Finalmente, la gran diferencia es el ícono: en los celulares, la opción de tenerlo de manera directa cuando se accede al menú. Lo mismo para el escritorio en el caso de Windows y el dock en caso de Mac OS.

A mi juicio, esa es la razón que en muchos casos explica la preferencia por los clientes de Twitter antes que la web.

En ese sentido, los cambios de Twitter intentan parecerse a una App, que tienden a ser más autovalentes, pero sigue careciendo de lo esencial: el ícono.

Pero sigue siendo lo mismo

Twitter está tratando de "calibrar" su robustez y simpleza, pero no va por ahí el asunto. Las aplicaciones actuales ya ofrecen todo el espectro de necesidades.

La esencia de Twitter no está para nada en lo que pueda ofrecer en la web. La misma existencia de los clientes lo demuestra. A diferencia de Facebook -donde tengo la impresión que se usan menos los clientes-, la propuesta de Twitter es tan simple que ofrece muchísimas oportunidades de interpretación. Es probable que su plasticidad sea parte de su esencia.

Para los que quieren robustez existe TweetDeck, que es capaz de llenar tu pantalla con información. Para los amantes de lo simple está Tweetie, que supera incluso a la web en ligereza. Las aplicaciones recorren buena parte del espectro de las necesidades. Aún así, no es la razón principal por la que alguien prefiere usar clientes.

Parte de eso lo entendieron cuando lanzaron su aplicación para el iPad: autosuficiente, personalizable y, lo más importante, con un ícono.

No tiene nada de malo que Twitter comience a preocuparse por aspectos que repercutirán en la manera como intenten transformar las visitas en dinero. De hecho, es esencial para la misma supervivencia de la red social que, aunque hoy no esté amenazada, nadie seguirá administrando por caridad cuando ya sea una tecnología obsoleta por la que nadie se interese para ofrecer charlas y seminarios.

Sin embargo, la única forma que tendría Twitter de competir con las aplicaciones sería ofrecer ellos mismos una propuesta en forma de ejecutable. Como leí decir a Rosental Alves en una entrevista a El País: “¿Acaso es mejor que otros canibalicen en vez de canibalizarse uno mismo?”

La gráfica que refuta la muerte de la web de Anderson

Después de la publicación de Chris Anderson sobre la muerte de la web, diversos medios reaccionaron a la publicación de la revista Wired. Sin embargo, el argumento que se ha hecho más popular fue lanzado por Boing Boing y, en resumidas cuentas, plantea que en realidad la web, es decir, el mundo de los browsers, el HTML y el HTTP sigue creciendo.

Esta fue la gráfica que usó Anderson para demostrar su teoría:

Wired.com

Y así fue como lo refutaron:

boingboing.com

Como se ve en el gráfico 2, la web sigue creciendo. Y es que Anderson prefirió elegir como criterio la distribución del ancho de banda de internet, mientras que BoingBoing lo hizo en base al tráfico.

Chris Anderson: Chao Web, hola internet

El editor de la revista Wired, Chris Anderson, le dice adiós a los browsers, al sistema abierto y libre, a la búsqueda, y le dice hola a las aplicaciones, al pago y a la recepción. Ya en 1997, trece años atrás, apareció una columna en la Wired titulada “Push!” en la que se despedían de los browsers. Pero ahora los datos confirman la tendencia.

¿Descubrió Anderson el futuro de internet?

Cada vez la World Wide Web se usa menos. La multiplicidad de los soportes (iPhone, iPad, iPod, X-Box, notebook, desktop PC, etc.) es uno de los factores, pero también el hecho de que la web abierta no ofrecía un buen negocio a los desarrolladores. Así las cosas, se podría decir que uno de los más perjudicados podría ser Google, cuya manera de entender la web se inclina más por la web.

Chris Anderson lo explica así desde el punto de vista del usuario:

And it’s the world that consumers are increasingly choosing, not because they’re rejecting the idea of the Web but because these dedicated platforms often just work better or fit better into their lives (the screen comes to them, they don’t have to go to the screen).

Chris Anderson es uno de los “gurús de la web” más populares. Su teoría más conocida es “the long tail” sobre el sistema de que unos pocos paguen un servicio para muchos. A partir de entonces se dedicó a recorrer el mundo evangelizando en las universidades y centros de estudio. Es probable que con la muerte de la web ocurra algo parecido.

Los medios: felices

Las apps la van a llevar.

Una buena noticia sobre todo para los medios de comunicación. Hasta hace unos años era absurdo pensar que alguien pagaría por conseguir un producto que estaba libre en la web, aunque fuera ilegal, y ahí apareció iTunes. Se dice que ocurrirá lo mismo con el iPad y los diarios. Si la gente cambia su disposición a cambiar por un sistema que funcione entonces los ojos estarán puestos en la relación de la información con la interfaz y la información de calidad coherente con su soporte será pagado otra vez.

De hecho, la idea del iAd habría sido imposible de desarrollar en una web abierta. A través de los diferentes dispositivos, el control de la publicidad y del contenido mismo se hace más fácil, permitiéndole a las empresas periodísticas tener un mayor control sobre el nivel del contenido al que tendrá acceso el usuario y cuánto (o qué) pagará por acceder.

Michael Wolff, en la Wired también, explica:

If we’re moving away from the open Web, it’s at least in part because of the rising dominance of businesspeople more inclined to think in the all-or-nothing terms of traditional media than in the come-one-come-all collectivist utopianism of the Web.

Léelo en la Wired: