State of the News Media 2012: El auge de las redes sociales para los sitios de noticias

Algunas conclusiones de The State of the News Media 2012.

1. La labor del Community Management no es tan importante como generar contenido compartible. En el caso de Facebook, de la gente que entra a una noticia el 70% lo hace por recomendación de un familiar o amigo.

2. Las redes sociales representan el cuarto origen de acceso a los sitios de noticias. Sin embargo, su alza ha sido rapidísima: “If searching for news was the most important development of the last decade, sharing news may be among the most important of the next”.

3. A diferencia de los otros tipos de usuarios (que acceden principalmente a través de escritorio), los usuarios que acceden muy seguido a los sitios de noticias desde las redes sociales usan los dispositivos de manera similar.

Vía.

Cómo usan Twitter los medios de noticias de EE.UU.

¿Cuántas cuentas usan?

En promedio cada medio tiene 41 cuentas. Sin embargo, el número varía harto. El Washington Post, por ejemplo, tiene 98.

¿Qué twitean?

El 93% de sus tweets son enlaces a alguna página de su sitio. Sólo un 2% corresponde a búsqueda de información y un 1% son retweets de otras cuentas distintas a las del medio.

¿Y los periodistas? ¿Usan mejor la herramienta?

No tanto. Un estudio hecho con los periodistas más seguidos de los 13 casos de estudio demuestra que un 3% de los tweets fueron para pedir información y un 6% retweets de ajenos al medio en el que trabajan.

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Giorgio Jackson y su éxito en las redes sociales: ¿El regreso de las noticias políticas?

Me cuentan que el video de la exposición de Giorgio Jackson ayer en el Senado fue un éxito en las redes sociales. No tengo datos duros, pero no encontraría raro que así fuera.

Muchos pensarán que el fenómeno contiene una crítica implícita a la pauta de los medios de comunicación, que muchas veces esconden el “debate real” en post de su propia agenda de desinformación. Sin embargo, habría que hacer un análisis más profundo. No descarto la tesis anterior, pero también creo que existe otra explicación.

Las redes sociales son una de las mejores oportunidades de la gente para mostrarse no como son sino como quieren ser. He escuchado a muchos periodistas decirme: “¿Pero de qué voy a hablar? No me interesan los temas serios, eso me va a desprestigiar”. En mi opinión, las apariencias duran poco en Twitter porque resulta fácil descubrir cuándo se trata de una postura artificial y cuándo de una convicción.

Tal como en la vida real: puede que alguien pueda vislumbrarnos en una primera reunión demostrándonos su inteligencia pero que en las posteriores sólo vayamos decepcionándonos porque nos damos cuenta de que, por ejemplo, repite los temas y los argumentos.

Sin embargo, esa percepción de que se puede ser como una quiera tiene una consecuencia para las noticias: la decisión de consumir y compartir no son siempre las mismas, la gente no comparte todo lo que consume.

Según un estudio al respecto del New York Times del que hablé antes, el 68% comparte para darle a la gente una mejor impresión de quiénes son y qué les interesa. El caso de la exposición de Giorgio Jackson en el Senado es un buen ejemplo: puede que un joven que lo compartió haya visto diez videos “estúpidos” en Youtube antes sin contarle a sus amigos o seguidores. Pero sí le interesó que la gente supiera que él estaba viendo ese video y no otro. Porque finalmente

Esta tendencia representa una gran oportunidad para los diarios que pretendan ser referentes “serios” ya que si son las noticias políticas las que se promocionan entonces inevitablemente aumentará su tráfico. A mucha gente le gusta mostrarse en las redes sociales como inteligente, informado y con opinión. El “espiral del silencio” se agranda en temas como la ecología o la defensa de causas fáciles pero que, en la práctica, significan poco como “la educación”.

El 73% procesa la información más profunda, rigurosa y reflexivamente cuando la comparte, lo cual representa otra oportunidad: si bien el joven vio 10 videos de gatos tocando piano antes del de Giorgio Jackson, es probable que a este último le haya puesto mucha más atención que al resto. Obvio: lo va a compartir. ¿Y si le preguntan después? No puede quedar mal.

Y ya que le puso más atención, los diarios podrían hacer un esfuerzo mayor por generar un debate alrededor de él. Y no me refiero sólo a comentarios, sino que también a interactivos. Ejemplo: una aplicación que determine en qué % estás de acuerdo con Jackson. Les gustaría compartirlo, creo.

Estudio: Por qué compartimos y cómo lo aplicamos a las noticias

Este estudio del New York Times busca explicar por qué compartimos. Basándo en las conclusiones y pensando en las noticias, hago algunos apuntes:

  • El 85% de las personas dice que leer la respuesta de otros los ayuda a entender y procesar la información. Hablando en términos prácticos, una nota no termina en el último punto que haya escrito el periodista sino que en los comentarios o incluso en la repercusión en las redes sociales. Me acuerdo de una amiga que una vez me comentó que a veces se saltaba el contenido de Política Rock y pasaba directamente a los comentarios. No sólo leemos el diario o el homepage a saltos sino que también cada nota. ¿Cómo puede involucrarse el periodista en este proceso? ¿Qué responsabilidad tiene?
  • Desde el punto de vista de los más proactivos, el 73% procesa la información más profunda, rigurosa y reflexivamente cuando lo comparten. El botón de Twitter o Facebook en el que muestra el número de veces que ha sido compartido son un buen indicador de su éxito no en cuanto a lectoría sino que de involucramiento de los usuarios con la información. Incluso podría crearse un índice mezclado con el total de clicks para determinar, por ejemplo, temas que generan muchos clicks y poco involucramiento.
  • El 94% piensa cómo la información le va a ser útil a otro. Para la pauta y la redacción. Un buen ejemplo: The Opportunity Gap de ProPublica, una aplicación mediante la cual intentan determinar qué tan ecuánime es tu Estado en el acceso a la educación, conectado con Facebook para determinar tu colegio y el de tus amigos.
  • El 68% comparte para darle a la gente una mejor impresión de quiénes son y qué les interesa. Ejemplo: Leo la nota de Adriana Barrientos con galería de fotos y una sobre Hidroaysén pero comparto sólo Hidroaysén. Como indicador de éxito las redes sociales se parecen un poco a las encuestas antiguar de televisión cuando se le preguntaba a la gente qué había visto. Influye mucho la “deseabilidad”, cómo quiero que me vean por sobre qué hago en realidad. Y más allá del contenido, ¿qué comunica la gente cuando comparte información de nuestro medio por sobre otro? Piñera cambia su gabinete. Uno comparte la nota de El Mostrador y otro la de Terra, ¿cuál es la diferencia?

  • “Disfruto recibiendo comentarios de que envié buena información porque es útil. Me hace sentir valiosa”. ¿Cómo facilitamos que los usuarios se transformen ellos mismos en los distribuidores de la información que entregamos? ¿Qué hacemos para que la información que entregamos nosotros los haga sentir más “valiosos” que la de otros?
  • 84% comparte porque es una buena forma de apoyar causas o temas que les importan. ¿Cómo recogemos todas esas causas o temas que muchas veces no aparecen en los medios? Los temas que producen adhesión ciudadana, como la ecología o las movilizaciones estudiantiles, pueden tener más cabida en la pauta de un medio digital.
  • Y una de las conclusiones sobre la que no sé qué decir: “Apela a la motivación de los consumidores de conectar entre ellos, no sólo con tu marca”.

Lo que podrán aprender los medios de noticias con la llegada de Netflix a Chile

La llegada de Netflix a Chile a fines de año podría poner fin a la idea de que en Chile somos un país proclive a la piratería y en donde difícilmente prosperarán servicios de pago por internet. Netflix es televisión on-line que ofrece series y películas a cambio de una suscripción mensual, ¿por qué habríamos de preferirlo antes que a Cuevana?.

El servicio partió en Estados Unidos y actualmente sólo se ha expandido a Canadá. En total tiene más de 23 millones de usuarios y Latinoamérica es sólo su segundo aterrizaje.

El precio mensual de suscripción allá es de US$7.99 y puede verse en diversos dispositivos, como televisores, computadores, X-Box 360 y Apple TV, entre otros (si quieres saber un poco más puedes leer un artículo que escribí en Sentidos Comunes donde incluso lo propongo como “lo que deberían estar mirando” los que debaten sobre TV digital).

La pregunta es: ¿Cómo le irá en Chile? Y la pregunta implícita es cuál es la propuesta de valor para un país donde Chile en el que podemos entrar a Cuevana y obtener un servicio similar.

Cuevana ofrece ver películas sin la necesidad de descargarlas, tal como Netflix. Su existencia se la debemos a, según ellos mismos explican en un reportaje de la Rolling Stone, un vacío en las leyes de Argentina, país donde fue inventado. “El vacío reglamentario que hay en el país hace que un sitio como Cuevana pueda existir sin trastornos legales (…) Los jóvenes creadores de Cuevana aseguran que nunca tuvieron problemas legales por el sitio, pero saben que dependen de lo que pueda cambiar con la regulación de la nueva Ley de Medios Audiovisuales”.

El éxito o fracaso de Netflix en Chile podrá ser un buen medidor para los medios de noticias on-line de los resultados de un “muro de pago” al estilo del New York Times. Hasta ahora, el principal argumento que he oído es el de “la cultura” chilena, supuestamente poco dispuestos a pagar por algo que podemos obtener gratis. Sin embargo, creo que un factor más importante es el de las leyes que protegen de la piratería y que en Chile, aunque a algunos les duela, son bastante flexibles. Han habido avances, pero EE.UU. aún nos mantiene en la “lista negra” de países con repsecto a la piratería. En Chile el costo por piratear (producir y consumir esos productos) es bajo, por lo que resulta inútil argumentar en el factor “cultural” los altos niveles de piratería en el país.

Por lo tanto, ¿por qué cambiarse de Cuevana a Netflix? Ya sea que alguien prefiera Netflix porque permite ver las series y películas en HD o porque está disponible para más dispositivos, el factor clave no está en la película, que finalmente siempre es la misma, sino que en lo que está alrededor de ella: su presentación, la experiencia de consumo. Si le va bien en Chile, los medios de noticias deberían comenzar a pensar en cobrar no por las noticias sino que por “lo demás”: cómo y dónde las leemos.

Actualizaciones

Simón desde Google+:

Video de Cascade: Herramienta de “seguimiento social” de las noticias

Los cabros talentosos del NY Times Labs crearon “Cascade”, una herramienta para, como ellos dicen, analizar las estructuras que subyacen a las actividades de compartir en la web. Como si con News.me ya no se las hubieran mandado.

Los dejo con el video: