Las apps están tan hambrientas de publicidad que podrían comerse todo el gasto de internet

Claro, nada dice que efecitvamente las marcas vayan a publicar en móviles sólo porque haya mayor oferta (el estudio considera las 600.000 apps disponibles en Android Market y App Store).

Según Flurry (los que publicaron el estudio), el alza se debe a:

  1. Crecimiento de los smartphones.
  2. Aumento de los desarrolladores de apps.
  3. Aumento del uso de los smartphones (tiempo que le dedica la gente).
  4. La integración de publicidad a las apps.

Con respecto al punto 1, Nielsen Wire publicó hoy un estudio que muestra que en EE.UU. un 40% de los usuarios de celular tienen un smartphone.

Slideshare: Concurso Young Interactives 2009

Probablemente, yo no sabría nada de publicidad ni nunca me habría interesado por el tema si Simón Durán no me hubiera ido enseñando (un poco involuntariamente) a entender qué es la creatividad y para qué sirve. A veces, estar desde el otro lado de la vereda, donde están los que rellenan “la otra parte” de los medios, permite entender muchas cosas.

Una de ellas es que la publicidad digital, así como está, no sirve para nada, y que resulta difícil pensar campañas efectivas a través de banners que, como demuestran los estudios, muy pocas personas leen. Difícilmente podía resultar una idea nacida para papel y cuya justificación es la escasez de espacio. Es una parte de la crisis de los medios, quizás insuficientemente estudiada por nosotros los periodistas.

Young Interactives 2010 fue organizado por IAB y la Escuela de Publicidad de la UNIACC y se realizó el 4 de septiembre. Se trataba de crear una campaña interactiva para una fundación -en este caso la Corporación Alzheimer- usando las herramientas que fueran necesarias. Partió a eso de las 10 y los trabajos los entregamos a las 17.00.

Esta fue nuestra presentación, con la que obtuvimos segundo lugar en la categoría profesionales jóvenes. Obviamente, la presentación tiene muchas deficiencias, pero sólo me gustaría acotar que su lectura era no presencial, o sea, teníamos que ser lo más explícitos posible para asegurarnos de que el jurado pudiera entender.